El reconocido cocinero ingresó al centro de salud porteño acompañado por su esposa. Mientras las primeras versiones periodísticas apuntaron a un presunto brote con alucinaciones, la dirección médica del nosocomio emitió un parte oficial confirmando que se encuentra «estable» en una unidad de cuidados especializados. Horas más tarde, su familia desmintió categóricamente los rumores psiquiátricos, asegurando que se trata de estudios y chequeos pautados vinculados al seguimiento de la falla multiorgánica que sufrió en diciembre pasado en la Patagonia.
La salud del chef televisivo Christian Petersen vuelve a encender las luces de alerta en el ambiente artístico y culinario. A cuatro meses de haber recibido el alta tras un cuadro crítico que lo tuvo al borde de la muerte en el sur del país, el empresario gastronómico debió ser hospitalizado nuevamente este jueves por la noche en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, abriendo una fuerte brecha entre los trascendidos mediáticos y las declaraciones de su entorno más íntimo.
El impacto inicial de la noticia se generó en la última emisión del programa de espectáculos LAM (América), donde la periodista Pilar Smith detalló que el cuadro de ingreso revestía características de salud mental. Según expuso la panelista, el cocinero habría arribado a la guardia general manifestando un severo cuadro de desorientación y alucinaciones, lo que motivó su inmediata estabilización clínica y posterior derivación al pabellón de atención psiquiátrica de la institución sanitaria.
El parte médico oficial: estabilidad clínica y cuidado interdisciplinario
Frente al revuelo mediático y las especulaciones en las redes sociales, las autoridades de la institución médica de Barrio Norte difundieron un comunicado oficial firmado por su director, el Dr. Norberto Mezzadri, para precisar el estado real del paciente.
Tratamiento en curso: El parte médico del Hospital Alemán aclaró de manera textual: «El paciente C. P. se encuentra internado en una unidad de cuidados especializados, bajo seguimiento interdisciplinario permanente». El texto llevó tranquilidad al entorno al certificar que el chef «se encuentra clínicamente estable, recibiendo tratamiento integral acorde a su cuadro de salud, con adecuada respuesta a las intervenciones iniciales», remarcando que se resguardará bajo estricto secreto médico la intimidad familiar.
«Lamentamos la difamación»: la tajante desmentida de su familia
A las pocas horas de conocerse el parte facultativo, los familiares directos de Petersen rompieron el silencio para desterrar de forma contundente las versiones que hablaban de un «brote psicótico». Su hijo Hans y su hermano Roberto hablaron públicamente para aclarar la verdadera naturaleza de la internación.
- Estudios por voluntad propia: Su hijo Hans fue tajante al dialogar con la prensa: «Lamentamos la difamación. No hay ningún cuadro de estrés. Es un seguimiento de observación terapéutico integral. Está bien, son chequeos correspondientes, sobre todo del corazón, luego de su incidente y la adaptación del mismo».
- Internación programada: En sintonía, su hermano Roberto Petersen afirmó en el ciclo Intrusos que esta hospitalización no obedeció a una urgencia intempestiva, sino que «estaba pautada con los médicos desde hace cuatro meses» como parte de la rehabilitación general del chef, ratificando que Christian se encuentra en buen estado.
El fantasma del grave antecedente en el volcán Lanín
La extrema sensibilidad que ronda a la salud de Petersen se fundamenta en el dramático episodio que protagonizó a finales del año pasado en la provincia de Neuquén.
Cronología del antecedente clínico de Petersen
[▪] Diciembre: Sufre una grave descompensación por fatiga extrema escalando el volcán Lanín.
[✓] Diagnóstico Inicial: Traslado de urgencia por fibrilación auricular y posterior falla multiorgánica.
[+ ] Terapia Intensiva: Pasa 26 días internado en estado delicado entre Neuquén y el Hospital Alemán.
[➔] Enero: Recibe el alta médica definitiva tras una evolución favorable y lagunas temporales del hecho.
Aquel incidente en el sur argentino marcó profundamente al cocinero de 56 años, quien al regresar a la actividad pública reconoció haber atravesado «un año dificilísimo» en lo personal y laboral —marcado por el fallecimiento de un socio cercano—, sumado a una exigencia deportiva extrema que su cuerpo no resistió. La actual internación del referente culinario plantea ahora un compás de espera y observación estricta para evaluar el comportamiento y la recuperación de su sistema cardiovascular a mediano plazo.







