El agente, de 34 años, ofrecía un revólver calibre 22 a través de Marketplace. Investigadores policiales simularon ser compradores, pactaron una entrega en el departamento norteño y lo atraparon in fraganti. No tenía papeles de la procedencia.
Lo que comenzó como una publicación común y corriente en el espacio de compraventa Marketplace de la red social Facebook, terminó convirtiéndose en una trampa judicial y en un verdadero escándalo institucional. Un agente en actividad del Servicio Penitenciario Provincial de San Juan fue detenido en las últimas horas tras ser descubierto in fraganti intentando comercializar un arma de fuego sin ningún tipo de documentación legal.
El implicado es un hombre de 34 años de edad, cuya identidad no ha sido trascendida de forma oficial a la espera de los avances de las pesquisas, quien se desempeñaba formalmente en el Penal de Chimbas. Según informaron fuentes ligadas a la causa, el efectivo ofreciía abiertamente un revólver calibre .22 en la plataforma digital, un accionar que rápidamente encendió las alarmas de los peritos informáticos de la Policía de San Juan.
Al detectar la sospechosa oferta virtual, el personal de investigaciones comenzó a seguirle el rastro minuciosamente. Con el objetivo de corroborar el delito e identificar al vendedor, los pesquisas estructuraron un operativo encubierto: simularon ser clientes comunes y corrientes interesados en la adquisición de la pieza de fuego y entablaron comunicación digital con el oferente hasta acordar un punto físico para realizar la transacción económica.
El punto de encuentro acordado fue una vivienda ubicada en el departamento de Angaco. El agente penitenciario asistió a la cita confiado en concretar el negocio clandestino, pero al llegar se topó con una emboscada de sus propios colegas de las fuerzas de seguridad, quienes procedieron de inmediato a interceptarlo y reducirlo.
Durante la requisa formal de rigor del procedimiento, las autoridades confirmaron el peor de los escenarios: el penitenciario portaba el arma calibre .22, pero carecía de toda credencial de legítimo usuario, tarjeta de registro o documentación que avalara la tenencia legal de la misma. Al verse acorralado por los uniformados, el hombre intentó desvincularse ensayando una justificación espontánea, manifestando ante los actuantes que «el revólver pertenecía a un familiar», una coartada que ahora deberá ser debidamente corroborada por el Ministerio Público Fiscal.
Por estas horas, el efectivo permanece formalmente alojado en una dependencia policial en calidad de detenido. Interviene de forma directa la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Genérica, la cual se encuentra abocada a la recolección de pruebas e indicios para llevar adelante en el corto plazo la correspondiente audiencia de formalización de la investigación penal preparatoria, donde se definirá la imputación criminal y el futuro procesal del agente penitenciario.
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