Tras el duro fallo del Tribunal de Penas de la Liga Sanjuanina por la agresión a un rival, los abogados del defensor sanjuanino aseguran que existen pruebas que contradicen el informe arbitral y pedirán una revisión total del caso.
El escándalo que sacudió al fútbol local tras el choque entre Trinidad y López Peláez suma un nuevo capítulo jurídico. Gustavo Naveda, el futbolista sancionado con un año y seis meses de inhabilitación por agredir a Erik Esterman, no se quedará de brazos cruzados. Sus abogados defensores, los Dres. Elio César Baigorri Pages y Jorge Enrique Guillen Giménez, ya confirmaron que presentarán un recurso de reconsideración ante la Liga Sanjuanina de Fútbol para que el fallo sea revisado de manera inmediata.
La estrategia de la defensa se apoya principalmente en lo que consideran una «inconsistencia» entre los hechos y el relato oficial. Según explicaron los letrados, existen registros fílmicos y testimonios de peso que no coinciden con lo redactado por los árbitros en el informe del partido. Para los abogados, estas pruebas son fundamentales para demostrar que lo ocurrido en el campo de juego de Santa Lucía no se ajusta estrictamente a la sanción impuesta el pasado viernes.
Otro de los ejes centrales del reclamo tiene que ver con la aplicación del reglamento. La defensa cuestiona que el Tribunal haya utilizado el artículo 287 previsto para hechos «no contemplados» expresamente cuando, según su visión, la conducta de Naveda sí está tipificada en apartados que contemplan penas menores. En este sentido, sostienen que cuando una conducta ya tiene una sanción determinada en el reglamento, no corresponde aplicar otra distinta ni basarse en interpretaciones subjetivas.
Cabe recordar que el incidente se produjo en la tercera fecha del Torneo Apertura, en un clima de tensión que terminó con Esterman inconsciente tras el golpe del defensor. Mientras Naveda enfrenta también una causa penal que limitó su defensa inicial en el ámbito deportivo, la Liga Sanjuanina queda ahora frente a una encrucijada: sostener la «mano dura» de los 18 meses o dar lugar a los argumentos técnicos de una defensa que busca reducir la condena a toda costa.







