La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) activó un protocolo de emergencia en todo el país tras la desaparición de una fuente de calibración de cesio-137 de un laboratorio de medicina nuclear en pleno centro rosarino; el hecho despertó preocupación por los riesgos ante una manipulación indebida y remite al histórico desastre ocurrido en Brasil en la década de 1980.
La alarma se encendió el pasado martes por la tarde cuando se constató la faltante del compuesto químico en una institución de salud ubicada sobre la calle Rioja al 1500, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Según consta en la denuncia, el material radiactivo —adquirido por el instituto el 21 de junio de 2007— se encontraba alojado dentro de un envase plástico transparente que contenía el isótopo en forma de gel, protegido a su vez por un cilindro de plomo de entre dos y tres centímetros de espesor diseñado para bloquear la emisión de radiación. La principal hipótesis de los investigadores apunta a un robo, dado que el último uso registrado del elemento data del viernes 12 de junio de 2026, quedando guardado sin llave de seguridad sobre una mesada del laboratorio.
De acuerdo con las declaraciones brindadas por las fuentes policiales, el acceso al sector del laboratorio donde se resguardaba la cápsula estaba estrictamente limitado a un grupo de cuatro personas. Entre ellas figuran dos médicos autorizados exclusivamente para ingresar a confeccionar informes sin tener contacto con el instrumental, y dos técnicos radiólogos especialistas en medicina nuclear.

El responsable del área que radicó la denuncia ante la Policía manifestó no recordar con precisión cuál de los dos técnicos fue el encargado de manipular la fuente de calibración durante la jornada del último viernes. Sin embargo, las autoridades judiciales y los inspectores de la ARN procedieron a peritar el libro de actas oficial del establecimiento, donde obligatoriamente debe quedar asentada de puño y letra cada una de las mediciones y operaciones con compuestos nucleares.

A través de un comunicado de prensa, la ARN aclaró que, si bien el riesgo radiológico general de este tipo de cápsula de calibración es muy bajo, resulta imperioso que cualquier ciudadano que divise el artefacto evite tocarlo, moverlo o manipularlo bajo cualquier circunstancia, debiendo dar aviso urgente a las fuerzas de seguridad u organismos oficiales. El cesio-137 es un isótopo artificial que emite radiación gamma de alta penetración y posee una vida media de 30 años; el peligro radica en que la apertura del blindaje protector o un daño en el envase plástico transparente puede generar exposiciones severas, quemaduras cutáneas y consecuencias graves para la salud humana.
La sustracción de este material generó inevitablemente una analogía con la catástrofe ocurrida en septiembre de 1987 en Goiânia, Brasil, uno de los accidentes nucleares más graves del mundo fuera de una central. En aquella oportunidad, el desmantelamiento de un equipo de radioterapia abandonado provocó la liberación de cesio-137 en forma de polvo luminiscente, provocando la muerte de cuatro personas y la contaminación de cientos de ciudadanos. Este antecedente histórico volvió a formar parte de la agenda pública local recientemente debido al estreno de la serie «Emergencia radiactiva» en la plataforma Netflix, la cual retrata las trágicas derivaciones que puede tener la pérdida de control sobre esta clase de elementos.








