El gobernador sanjuanino calificó como indiscutible la soberanía sobre el territorio y convocó a la unidad de todas las fuerzas políticas de la provincia para respaldar la vigencia de las fronteras fijadas hace 57 años; la reacción surge tras un proyecto de ley impulsado por el mandatario riojano Ricardo Quintela.
El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, respondió con absoluta firmeza institucional ante el reciente avance legislativo promovido por su par de La Rioja, Ricardo Quintela. El mandatario local aseguró de forma tajante que la jurisdicción territorial de la provincia es completamente innegociable y realizó una convocatoria abierta a la cohesión política interna para blindar el patrimonio provincial, poniendo especial énfasis en el valor estratégico y simbólico que posee el Parque Provincial Ischigualasto.
El origen del conflicto y el sustento legal sanjuanino
La fuerte reacción del Ejecutivo local se desencadenó luego de que el gobernador Quintela enviara un proyecto de ley a la Legislatura de La Rioja que pretende ratificar, de manera unilateral, el rechazo al acuerdo de límites firmado en 1968 y a la Ley Nacional N° 18.004, las normas bilaterales que regulan la frontera interprovincial desde hace más de cinco décadas.
Frente a esta maniobra, Orrego fue categórico: «Nuestra jurisdicción no está en discusión». El titular del palacio de Gobierno fundamentó la postura jurídica de San Juan recordando que los límites geográficos actuales acumulan una vigencia pacífica de 57 años y que, además, fueron ratificados por el propio Congreso de la Nación en el año 2014. En ese sentido, advirtió que ninguna provincia de la República posee las facultades constitucionales para modificar un límite territorial mediante una normativa legislativa propia, dado que la Carta Magna establece que este tipo de controversias deben ser resueltas exclusivamente en el ámbito del Congreso Nacional y ante la Corte Suprema de Justicia.
La disputa por el turismo y los recursos mineros
El trasfondo de la ofensiva riojana no es menor, ya que los reclamos de la vecina provincia apuntan a áreas de enorme riqueza y posicionamiento internacional para San Juan. La embestida pretende alcanzar el paraje turístico de Ischigualasto —conocido mundialmente como el Valle de la Luna— así como también diversos sectores estratégicos de la cordillera de los Andes donde se asientan proyectos de explotación minera clave para la economía local, tales como una porción del emprendimiento Vicuña.








