Marcelo Ernesto Clavel, de 55 años, recibió una pena de tres años de cárcel de cumplimiento efectivo mediante un juicio abreviado. La Fiscalía de Flagrancia logró acreditar que el brutal ataque no fue un hecho aislado, sino el desenlace de años de sometimiento, manipulación y violencia de género.
El Sistema Especial de Flagrancia de San Juan dictó una condena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo para Marcelo Ernesto Clavel (55), tras hallarlo culpable del delito de lesiones graves agravadas por mediar violencia de género. La resolución judicial sienta un precedente clave en la provincia por la profunda aplicación de la perspectiva de género para desarticular el discurso inicial de la víctima, quien se encontraba inmersa en un círculo de manipulación.
El salvaje ataque en plena madrugada
El grave episodio tuvo lugar durante la madrugada del pasado 6 de junio de 2026 en el departamento Capital. De acuerdo con las constancias de la investigación liderada por el fiscal Cristian Gerarduzzi, una vecina alertó al 911 tras escuchar una violenta discusión en la vía pública. En medio de esa disputa, Clavel atacó a su pareja arrojándole un fragmento de ladrillo que impactó de lleno en su fisonomía, provocándole una fractura de tibia derecha.
Lejos de deponer su actitud ante la grave lesión, el agresor aprovechó que la mujer se encontraba completamente imposibilitada para movilizarse por sus propios medios: la tomó del cabello y la arrastró por el suelo durante varios metros para obligarla a ingresar nuevamente a la vivienda. La gravedad de la fractura requirió posteriormente una intervención quirúrgica de urgencia.
El llanto en privado que destapó años de sometimiento
El caso puso de manifiesto los mecanismos de dominación psicológica que ejercía el implicado. Cuando los efectivos de la Comisaría 2ª arribaron al domicilio, la víctima —atemorizada y bajo un estado de subordinación— intentó minimizar la agresión ante los uniformados asegurando que se encontraba bien. Sin embargo, al ser resguardada y entrevistada en un ámbito privado, la mujer rompió en llanto y logró relatar el calvario de agresiones, intimidaciones y manipulación al que era sometida de forma sistemática.
Gracias al trabajo conjunto entre la Unidad Fiscal de Flagrancia y el abordaje interdisciplinario de la UFI CAVIG, se pudieron recolectar las evidencias necesarias para demostrar el contexto de violencia de género. Desde los tribunales locales destacaron que la acreditación de este panorama de sometimiento constante fue indispensable para elevar la calificación legal y asegurar que el imputado reciba una pena de prisión efectiva en el Servicio Penitenciario Provincial, ya que de lo contrario la respuesta penal hubiese resultado sustancialmente menor.







