El dirigente político analizó el impacto económico a largo plazo de los grandes proyectos metalíferos en San Juan. Reclamó «inteligencia» en la negociación con las empresas para garantizar el desarrollo de las próximas generaciones sin ahuyentar inversiones.
El panorama minero de la provincia se encuentra en las vísperas de una reactivación histórica, un escenario que no solo despierta expectativas en el sector empresarial sino que también exige una profunda reflexión estratégica por parte de la dirigencia política. En una entrevista concedida a los estudios de Radio Colón, el referente político Franco Aranda compartió su visión sobre el inminente movimiento que experimentará San Juan de la mano de los grandes proyectos metalíferos y el impacto transformador que esto tendrá en las próximas décadas.
«De acá en adelante vamos a tener mucho movimiento», vaticinó Aranda al ser consultado sobre el pulso de la actividad en la provincia. El dirigente destacó que San Juan sostiene un sendero de crecimiento sostenido en materia minera, respaldado por una perspectiva de desarrollo sumamente importante y una enorme expectativa social y económica ante la inminente reactivación de los proyectos de gran escala.
Un impacto a 50 años y el cambio de matriz productiva
Para Aranda, el verdadero desafío de este proceso radica en comprender la magnitud temporal y estructural de las inversiones que se aproximan. «Si estamos hablando de una minería que puede ser de 50 años o más, va a terminar cambiando la matriz productiva de San Juan», enfatizó con firmeza, trazando un paralelismo entre la riqueza subterránea y el destino socioeconómico de la región.
En este sentido, el legislador remarcó que las decisiones que se adopten en el presente institucional condicionarán la calidad de vida de las comunidades sanjuaninas a muy largo plazo. «Ahora es el momento de ser inteligentes y mirar para adelante, porque no estamos hablando solo de nosotros; estamos hablando de nuestros hijos, de nuestros nietos o mucho más», reflexionó, dotando a la discusión de un marcado carácter intergeneracional.
«Hay que tener la habilidad suficiente para no espantar a nadie, pero también para exigir. Si no lo hacemos ahora, más adelante va a ser difícil», advirtió Franco Aranda sobre la relación del Estado con las multinacionales mineras.
La habilidad de exigir sin espantar inversiones
Uno de los puntos más agudos del análisis de Aranda se centró en la estrategia de negociación y control que la provincia debe desplegar frente a las compañías operadoras. El dirigente hizo un llamado a afilar los mecanismos de coordinación pública y privada, combinando firmeza institucional con seguridad jurídica.
Según su postura, el rol del Estado debe ser lo suficientemente sofisticado como para maximizar el beneficio local sin obturar el arribo de capitales. «Hay que saber coordinar con las empresas y tener la habilidad suficiente para no espantar a nadie, pero también para exigir», puntualizó. Finalmente, Aranda lanzó una advertencia rigurosa de cara al futuro inmediato: «Si no lo hacemos ahora, más adelante va a ser difícil», concluyendo que la ventana de oportunidad para fijar las reglas del desarrollo sustentable de San Juan es el presente.







