Los residuos se juntaron en apenas 20 días en el Canal Benavídez. El Departamento de Hidráulica desplegó un operativo de urgencia que saca cinco camionadas de mugre por jornada. Advierten por el riesgo de desbordes en zonas urbanas y la pérdida de agua en plena crisis hídrica.
El nivel de desaprensión de algunos sectores de la población volvió a quedar en evidencia con números que generan alarma en las autoridades hídricas de la provincia. En un lapso de apenas 20 días, el Canal Benavídez acumuló una cantidad tan abismal de basura que hoy obliga a los operarios del Departamento de Hidráulica a retirar hasta 15 toneladas de desperdicios por jornada para evitar el colapso del sistema.

El impacto en las trampas de retención
Las impactantes imágenes del operativo muestran verdaderas montañas de residuos urbanos que fueron arrojados de forma desaprensiva por los ciudadanos durante el período en el que el cauce permaneció sin circulación de agua. Una vez que el servicio fue restablecido, la corriente arrastró la mugre hasta las cinco trampas o jaulas de rejas distribuidas a lo largo del recorrido del canal, las cuales terminaron completamente colapsadas.

Desde el organismo estatal aclararon que estos trabajos de emergencia no forman parte de la tradicional monda de canales —tarea orientada a la remoción de sedimentos y barro del fondo—. En esta oportunidad, la intervención se destina exclusivamente a remover basura e insólitos elementos descartados por los vecinos:
- Neumáticos de vehículos y cubiertas de diversas dimensiones.
- Restos de poda de gran porte y ramas secas.
- Bolsas de residuos domiciliarios y plásticos urbanos.
El volumen del saneamiento diario equivale al llenado de cinco camionadas de residuos, promediando unas tres toneladas de mugre por cada viaje vehicular.
Peligro de inundaciones y un cambio estructural en el sistema

Las autoridades de Hidráulica remarcaron que el uso de los canales como basureros a cielo abierto acarrea graves consecuencias materiales para la comunidad. Las severas obstrucciones en el caudal público pueden ocasionar desbordes que afecten el pavimento, deterioren calles o veredas, erosionen los márgenes del cauce y terminen provocando el ingreso de agua e inundaciones en las viviendas de las zonas aledañas. A esto se le suma el daño ambiental y la pérdida innecesaria de miles de litros de agua en una provincia marcada por la escasez estructural del recurso.
Ante este panorama recurrente, el Gobierno provincial busca acelerar un cambio de modelo en el mantenimiento de la red de riego. El plan general —adelantado por el director del área, José María Ginestar— apunta a abandonar el esquema estacional y avanzar hacia un sistema de mantenimiento permanente durante las 24 horas del día en los más de 1.600 kilómetros de canales públicos. La iniciativa contempla la tercerización del servicio mediante la división de la provincia en 17 circuitos específicos, delegando la responsabilidad en empresas privadas para garantizar una respuesta operativa inmediata ante compuertas tapadas u obstrucciones.
Fuente: Tiempo de San Juan








