Santiago Martín Araya Herrera había zafado de la cárcel a principios de junio con una pena condicional. Sin embargo, volvió a cometer dos hurtos en locales de Capital durante este mes; la Justicia le revocó el beneficio de inmediato y lo mandó directo al Penal de Chimbas.
La impunidad le duró apenas unos días. Santiago Martín Araya Herrera, un joven delincuente con un frondoso y reciente prontuario por robos, hurtos y amenazas en el Gran San Juan, fue juzgado nuevamente por las autoridades judiciales de la provincia. En esta ocasión, el reincidente no pudo eludir los calabozos: la Justicia le unificó las causas, le revocó la libertad condicional y le dictó una pena única de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.
Los nuevos delitos en Capital que sellaron su suerte
De acuerdo con el parte oficial emitido por el Ministerio Público Fiscal, el último fallo se alcanzó mediante la homologación de un acuerdo de juicio abreviado. Araya Herrera fue sentado en el banquillo acusado de dos nuevos hechos delictivos perpetrados los días 8 y 16 de junio de este año, ocasiones en las que ingresó a un local comercial del departamento Capital para sustraer diversos elementos de valor.
Por estos episodios, el tribunal lo halló penalmente responsable de los delitos de hurto simple y hurto agravado por escalamiento en concurso real, lo que inicialmente le valió una sanción de un año de prisión de cumplimiento efectivo. Sin embargo, al registrar una condena previa de tres años dictada apenas dos semanas atrás —el pasado 7 de junio—, los magistrados procedieron a unificar ambas resoluciones en una pena única y definitiva de cuatro años tras las rejas del Servicio Penitenciario Provincial.
El antecedente en la concesionaria y las graves amenazas
Araya Herrera venía de «zafar» del encierro efectivo gracias a un beneficio condicional que las nuevas autoridades revocaron por completo ante su nula voluntad de reinserción. Aquella primera condena de principios de junio se había originado por una acumulación de causas. Uno de los hechos más recordados ocurrió el 21 de mayo en una concesionaria de autos de Capital, predio al que entró de noche tras escalar el cierre perimetral para saquear herramientas y desmantelar el interior de los vehículos en exhibición. En esa oportunidad, un vecino lo filmó in fraganti y la Policía lo atrapó a las pocas cuadras.
Previamente, a fines de abril, el malviviente ya había sido arrestado tras robar pertenencias dentro de un auto estacionado. Lejos de mostrar arrepentimiento, una vez esposado y subido al patrullero de la fuerza, lanzó violentas amenazas contra el damnificado, advirtiéndole a los gritos que cuando recuperara la libertad le prendería fuego la casa en represalia. Tras su evidente reincidencia en la tercera semana de junio, la paciencia judicial se agotó y el delincuente ya duerme en el penal.








