La víctima ingresó de urgencia al Hospital Rawson con graves heridas en el tórax y el abdomen. El hecho ocurrió en las inmediaciones del barrio Francisco Velert. Vecinos denuncian demoras policiales y alertan por una alarmante «zona liberada».
SAN JUAN. Un gravísimo episodio de violencia e inseguridad sacudió al departamento de Pocito en las últimas horas, dejando como saldo a un hombre de 34 años internado en estado reservado tras haber sufrido múltiples impactos de bala. El misterio rodea el caso, ya que el damnificado decidió mantener un hermético silencio y optó por no formalizar la denuncia ante las autoridades de seguridad.
La víctima, identificada por fuentes policiales como Alejandro Tejada, ingresó de urgencia al Servicio de Urgencias del Hospital Dr. Guillermo Rawson. Tras ser examinado en el sector de shockroom, el personal médico constató la gravedad del cuadro: presentaba tres heridas de arma de fuego, localizadas una en la región del tórax (afectando la zona del hombro) y dos en el área abdominal. Debido a que los proyectiles no presentaban orificio de salida y ponían en riesgo su vida, los cirujanos resolvieron ingresarlo de inmediato al quirófano para intervenirlo quirúrgicamente con el fin de estabilizar sus signos vitales.
Lo que más llama la atención de los investigadores de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Genérica es la postura de Tejada. Pese a la letalidad potencial del ataque, el herido manifestó escuetamente que la agresión se habría producido en su propio domicilio, negándose rotundamente a aportar nombres, descripciones de los atacantes o las motivaciones detrás de la balacera.
A pesar de la falta de una denuncia oficial por parte del afectado, la Justicia sanjuanina decidió actuar de oficio ante la gravedad del delito de lesiones con arma de fuego. Pesquisas policiales y judiciales se trasladaron hasta el epicentro del presunto ataque, el cual se habría localizado en una vivienda situada en la Manzana E, Casa 14, en las cercanías del barrio Francisco Velert, en Pocito.
La conmoción en el vecindario es total. Residentes de la zona manifestaron su profundo malestar ante los micrófonos de este medio, denunciando de manera unánime una preocupante demora en el arribo de las patrullas policiales una vez reportadas las detonaciones. «Estamos viviendo en una verdadera zona liberada», exclamó con indignación una vecina, reflejando el persistente temor de las familias de Pocito ante el incremento de grescas, ajustes de cuentas y el avance de la delincuencia en los barrios periféricos.
Por estas horas, la causa continúa bajo una estricta etapa investigativa. La UFI de turno junto con personal de Criminalística y brigadas policiales coordinan esfuerzos para recopilar testimonios de vecinos, peritar el lugar del hecho y recolectar cámaras de seguridad que permitan esclarecer la mecánica del ataque. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis, orientando las principales sospechas hacia un presunto ajuste de cuentas derivado de conflictos previos.








