El último informe de las autoridades elevó la cifra de víctimas fatales y detalló que hay más de 1.500 heridos. El estado de La Guaira fue declarado «zona de desastre». Suspenden clases y servicios básicos en las regiones más afectadas.
La magnitud de la tragedia en Venezuela continúa agravándose con el correr de las horas. Tras el devastador doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la costa central del país este miércoles por la tarde, el último balance oficial emitido por las autoridades gubernamentales confirmó que la cifra de víctimas fatales ascendió a 188, mientras que los heridos ya superan los 1.520.
Los movimientos telúricos, ocurridos con una diferencia de apenas 40 segundos, provocaron el colapso de numerosos edificios residenciales, afectaciones severas en la infraestructura pública y cortes generalizados en los servicios de electricidad, agua y telecomunicaciones. El Gobierno venezolano mantiene vigente el estado de emergencia nacional para canalizar de forma prioritaria los recursos hacia la contingencia.
Búsqueda desesperada entre escombros
Durante la noche y la jornada de este jueves, brigadistas, bomberos y equipos de rescate especializados concentraron sus esfuerzos en remover estructuras colapsadas. En varios puntos de la capital, Caracas, y de la zona costera, los operarios solicitaron en reiteradas ocasiones «silencio absoluto» para intentar escuchar señales de vida o pedidos de auxilio de personas atrapadas bajo los bloques de hormigón.
La peor parte del desastre se localiza en el estado de La Guaira, declarado oficialmente como «zona de desastre». Ciudades como Caraballeda y Playa Grande muestran un panorama desolador, con severos daños estructurales en centros comerciales y un colapso en el sistema sanitario: al menos ocho hospitales sufrieron fallas de infraestructura graves y debieron ser evacuados de urgencia, obligando a trasladar a los pacientes en medio de la crisis.
Incertidumbre por los desaparecidos
Más allá de los reportes oficiales que confirman al menos 157 personas formalmente desaparecidas, el impacto en las redes de comunicación generó un escenario de enorme incertidumbre. Una plataforma civil impulsada por voluntarios ya registra miles de solicitudes de familiares de distintas partes del mundo que intentan localizar a sus seres queridos, muchos de los cuales se encuentran simplemente incomunicados debido a los persistentes apagones eléctricos y la caída de las antenas de telefonía.
Como medida preventiva frente a las constantes réplicas que siguen registrándose, las autoridades suspendieron las clases por tiempo indeterminado y limitaron las operaciones de transporte público y del Metro de Caracas. Por su parte, el aeropuerto internacional de Maiquetía debió cerrar momentáneamente debido a los deterioros edilicios sufridos en sus terminales.
Asistencia internacional
El drama venezolano ya movilizó las primeras respuestas de la comunidad internacional. Gobiernos de la región y de Europa manifestaron su solidaridad y anunciaron el envío de ayuda humanitaria, insumos médicos y equipos técnicos especiales para colaborar en las complejas tareas de rescate que, se anticipa, se extenderán durante varios días.








