En medio de una de las crisis presupuestarias más profundas de las últimas décadas, el rector de la Universidad Nacional de San Juan, Tadeo Berenguer, lanzó una advertencia que pone en jaque el prestigio de la docencia universitaria: «Hoy, un docente provincial gana muchísimo más que uno universitario».
La declaración, realizada en conferencia de prensa, no solo expone la realidad del bolsillo de los trabajadores, sino que revela un fenómeno preocupante para la educación superior en la provincia: el regreso masivo de profesionales al sistema educativo provincial debido a que la Universidad ya no es una opción económicamente viable.
El «Efecto Reversa»: De la Universidad a la Provincia
Históricamente, alcanzar un cargo en la UNSJ era el techo aspiracional de muchos docentes sanjuaninos. Sin embargo, el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte del Gobierno Nacional ha invertido la lógica.
«Muchos docentes que tenían licencia en la provincia para trabajar en la Universidad están volviendo a sus cargos locales porque les pagan mejor», explicó Berenguer. Según los datos aportados, los trabajadores universitarios han sufrido una pérdida del poder adquisitivo superior al 50% desde 2023, mientras que las paritarias nacionales ofrecen migajas del 1% o 1,5% mensual frente a una inflación que no baja del 3%.
Más de 600 familias en vilo
El conflicto golpea con fuerza a los colegios preuniversitarios (Central Universitario, Escuela de Comercio y Escuela Industrial), donde el dictado de clases es irregular. Ante el reclamo de más de 600 familias que exigen la normalización del ciclo lectivo, el rector pidió una «mirada integral».
«Debemos reconocer el derecho a la educación, pero también los derechos de los docentes. Los chicos tienen sus derechos, pero los profesores también tienen sus derechos que han sido conculcados», sostuvo el rector, rechazando los intentos de «dividir» a la comunidad educativa entre padres y maestros.
La encrucijada de la «Esencialidad»
Uno de los puntos más técnicos y polémicos abordados fue la aplicación de la ley que declara a la educación como actividad esencial, obligando a garantizar un 75% de prestación del servicio durante los paros.
Berenguer fue cauto pero crítico: señaló que la normativa carece de una reglamentación clara que permita su ejecución en los institutos preuniversitarios. «¿Cómo se cumple ese porcentaje si en algunos colegios no va nadie y en otros van todos? Son lagunas legales que estamos analizando», advirtió.
Un mensaje de resistencia y unidad
Pese al escenario sombrío, el rector envió un mensaje de tranquilidad respecto a los contenidos académicos, asegurando que se exigirán planes de recuperación para que los alumnos no pierdan el año.
Finalmente, Berenguer cerró con un llamado a la unidad sanjuanina, similar al espíritu de las marchas federales: «Lo que están buscando es dividirnos y debemos ir todos hacia el mismo lado. Pido que vayamos juntos, porque las soluciones las vamos a encontrar si no pensamos solo en una parte».







