La joven estudiante de 22 años, que pasó del anonimato absoluto al centro del «Wandagate», reapareció en sus redes sociales con una selfie que generó revuelo. En tiempo récord superó los 50 mil seguidores y ya está bajo la lupa de la agencia de Wanda Nara.
Hasta hace apenas unas horas, el nombre de Ekaterina Ojeda resultaba completamente ajeno para los principales portales y programas de la farándula nacional. Sin embargo, un nuevo e inesperado capítulo del ya clásico e interminable conflicto cruzado entre Mauro Icardi, Wanda Nara y la China Suárez la catapultó de forma abrupta e irreversible al centro de la escena mediática argentina.
El detonante del escándalo tuvo lugar el pasado fin de semana en un exclusivo y reconocido boliche ubicado en la Costanera Norte porteña. Según detalló minuciosamente la propia joven en una entrevista otorgada al programa de televisión LAM (América TV), todo comenzó cuando ella y su grupo de amigas se disponían a retirarse del establecimiento nocturno.
En ese instante, según el testimonio de la estudiante, el futbolista Mauro Icardi se levantó repentinamente del sector VIP y se aproximó a la mesa de bebidas con la excusa de prepararse un trago. Fue allí cuando entabló conversación y le preguntó si podía saludarla. De acuerdo a lo denunciado públicamente por Ojeda, al acceder al saludo, el futbolista omitió la mejilla e intentó darle un beso directamente en la boca.
«Me hice famosa de casualidad, pero yo soy team Wanda. La banco a muerte.»
— Ekaterina Ojeda en LAM
La situación sumó una enorme tensión cuando la China Suárez, quien según los reportes se encontraba en el boliche y había regresado al sector tras una breve ausencia, intervino de forma física. Ojeda relató que la actriz se acercó apresuradamente y le propinó un «empujoncito» con el hombro para apartarla de la mesa de bebidas. Aunque desmintió las versiones extremas que indicaban que Suárez la había tomado del cabello, no descartó que se haya producido un breve forcejeo en el lugar.
Tras la viralización de sus declaraciones, la vida de esta joven de 22 años cambió radicalmente de la noche a la mañana. Como muestra de su flamante estatus de celebridad mediática improvisada, Ekaterina compartió en las últimas horas su primera fotografía pública tras el incidente.
Se trató de una selfie despojada de producción profesional, tomada con luz natural desde el interior de un automóvil. En la imagen se la observa luciendo el cabello recogido, una remera negra clásica y un collar de cadena plateada con un dije de corazón, dejando a la vista un tatuaje en su antebrazo derecho. Los analistas del espectáculo no tardaron en notar las llamativas similitudes estéticas y de perfil con las recurrentes publicaciones que suele realizar la propia China Suárez en sus redes.
La reacción del público fue inmediata y masiva. La cuenta de Instagram de la joven, que antes de la polémica apenas arañaba los 5.000 seguidores, experimentó una explosión digital sin precedentes, superando la barrera de los 50.000 seguidores en cuestión de pocas horas. Los comentarios se inundaron rápidamente de encendidas muestras de apoyo y halagos a su figura, posicionándola formalmente como la nueva «heroína» de uno de los bandos en disputa.
Un detalle de enorme relevancia que sacudió los corrillos de la farándula fue el movimiento estratégico detectado en redes: la agencia de representación que maneja los intereses comerciales de Wanda Nara —y que cuenta en sus filas con figuras de la talla de Julieta Poggio— comenzó a seguir formalmente el perfil de Ekaterina. Si bien no existe un comunicado oficial, el gesto alimentó fuertes rumores sobre una inminente incorporación de la joven a las huestes de la empresaria.
Detrás de esta repentina efervescencia mediática se encuentra una joven oriunda de la localidad bonaerense de Garín, nacida el 8 de mayo de 2004, quien actualmente cursa el primer año de la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cuyo currículum se limitaba a empleos independientes en gastronomía, gestión de redes y un voluntariado en un jardín de infantes. Un perfil que, a partir de hoy, deberá modificarse para dar espacio a su inesperado y ruidoso debut en la fama nacional.








