Advierten que chicos desde los 12 años ingresan con facilidad a plataformas digitales. El contexto del Mundial profundizó una problemática invisible que crece dentro de las aulas y los hogares sanjuaninos.
El crecimiento exponencial de las plataformas de apuestas deportivas online encendió las alarmas en la provincia debido al acceso cada vez más temprano de niños y adolescentes. Especialistas y referentes del sector advierten que la problemática se consolidó en los últimos años, impulsada por la falta de controles estrictos y la facilidad para mover dinero de forma digital.
Manuel Jiménez, integrante del Área de Justicia y Paz de la Iglesia Católica y secretario general del Gremio de los Empleados de Casinos, detalló la gravedad de la situación en diálogo con la prensa local, señalando que el fenómeno afecta a menores en rangos de edad impensados tiempo atrás.
«De 12 años en adelante se está dando mucho, y sobre todo entre los 15 y los 17 años», explicó Jiménez.
El especialista advirtió además que el ingreso a estas aplicaciones se produce de manera muy sencilla, muchas veces mediante la intermediación de amigos mayores de edad que facilitan sus datos y cuentas para sortear las barreras de registro.
El peligro de las plataformas clandestinas
Uno de los puntos más críticos que enfrenta San Juan es la proliferación del juego ilegal. Según los datos brindados, ya se detectaron más de 200 plataformas clandestinas de apuestas online operando en la provincia.
En estos sitios web no regulados, los usuarios carecen de cualquier tipo de respaldo, garantía sobre quién administra los fondos o seguridad en el cobro de los premios, dejando a los menores en una situación de total vulnerabilidad frente a posibles estafas o manejos financieros turbios.
El efecto Mundial: cuando la pasión se convierte en juego
La actual Copa del Mundo de fútbol actuó como un catalizador que profundizó y visibilizó la magnitud del problema. La exposición constante a la publicidad y el entorno de los partidos transformaron la dinámica de consumo de los jóvenes.
Hoy en día, las apuestas ya no se limitan a acertar quién gana o pierde un encuentro; la modalidad inmediata permite apostar por situaciones hiperespecíficas del juego: qué jugador hará el próximo gol, en qué minuto exacto, cuántos córners se ejecutarán o cuántas faltas cometerá un equipo.
Esta inmediatez altera la relación de los chicos con el deporte. Jiménez ejemplificó esta preocupante distorsión con el caso real de un adolescente sanjuanino que se mostró profundamente deprimido a pesar del triunfo de la Selección Argentina, debido a que el resultado de su apuesta le había significado una pérdida económica. «Se ha dejado de lado lo que es la diversión o la pasión por el deporte por el incremento del juego», lamentó.
Una adicción invisible en el hogar
A diferencia de otras problemáticas o adicciones, el juego online es sumamente difícil de detectar en el entorno familiar. La masificación de las billeteras virtuales, aplicaciones bancarias y tarjetas digitales permite que los menores realicen transacciones financieras con un par de clics desde el celular y sin salir de sus casas.
Al no presentar señales físicas evidentes, la situación pasa desapercibida con facilidad. Un chico puede pasar horas en su habitación frente a la pantalla y los padres asumir que está interactuando en redes sociales o jugando a un videojuego convencional, cuando en realidad está apostando dinero bajo la falsa expectativa de obtener «ganancias fáciles».
El reclamo por mayores controles y prevención
Frente a este escenario, los distintos sectores demandan la aplicación efectiva de las normativas vigentes vinculadas al juego online. Si bien las regulaciones contemplan mecanismos rigurosos de identificación de identidad (como el reconocimiento facial o digital obligatorio), la existencia del mercado ilegal burla estos filtros de seguridad.
Actualmente, se está coordinando un fuerte trabajo preventivo junto a directivos e instituciones educativas de la provincia. El objetivo principal es capacitar a los docentes para detectar a tiempo los cambios de conducta en los alumnos —tales como el aislamiento, la distracción recurrente en horas de clase o alteraciones emocionales severas— que suelen ser los primeros síntomas de un cuadro de ludopatía juvenil en desarrollo.







