Por Santiago Riveros Oliva
Muchas oraciones quedaron resonando en el encuentro que tuve con Sergio Peralta, estaba seguro que debía invitarlo porque son de esas personas que desarrollan formulaciones en base a masticar ideas. Siempre tiene sentencias que -podemos notar- resulta de no quedarse con las primeras impresiones. Llegar a generalizaciones implica el esfuerzo y la pasión por “parar la pelota”, pensar, reflexionar, darle descanso a la vertiginosa cotidianeidad.
Sergio es Secretario de la Asociación de Empleados Legislativos (APEL) y nos visitó en el programa de Radio Colón, Ayer y Hoy -que se trasmite todos los sábados a las 22 hs.
Hay varios puntos a resaltar: el primero tiene que ver con sus primeros años, viviendo en una casa de prole numerosa pero también entre generaciones muy distanciadas en edad. Tener muchos hermanos distanciados en edad implica -por necesidad- desarrollar el músculo de la convivencia.
Es un aprendizaje que, si sale bien, es valioso para el futuro.
Esto podrán entenderlo los que han crecido en familias abultadas. La comunicación se vuelve clave, de supervivencia, instrumental, esencial. Algo tan simple como quién va a ocupar el baño primero, debe pasar por un momento parlamentario. Es un detalle que -a mi entender- se aprecia más tarde. Si a esto le sumamos lo intergeneracional, la habilidad social que puede aprenderse allí es superlativa.
Otro punto de su crianza que me hizo imaginar bastante, tiene que ver con sus padres. Por un lado, el padre taciturno, ensimismado y trabajador. Me lo imagino tejiendo el mimbre en silencio. Algo de arte y de labor. Lo artesanal tiene ese lado terapéutico si se quiere, parecido a la meditación, en silencio y con enfoque. Por otro lado, su madre, más comunicativa y expresiva. Con un lado poético.
Sergio nos cuenta que a su madre le gustaba leer y escribir (de allí Sergio también encontrará esa pasión por la lectura) y esto no es menor, ya que podemos entender la importancia de la palabra justa, la respuesta precisa ¿Y no es la poesía el único arte capaz de dar esa contundencia que otras disciplinas no pueden?
Sergio nos cuenta: mientras su madre barría la vereda, él se acercó a preguntarle “cómo había hecho para dividir el amor entre todos sus hermanos”. Su madre -mamá y poeta- le respondió: “el amor no se divide, Sergio. Se multiplica”.
En 1983, con la vuelta de la Democracia, Sergio es parte del armado de una asociación que tendría que nuclear a los empleados de la legislatura provincial. Solo tres años después, disputa la conducción del espacio. Pierde. Pero pierde para ganar. Porque el mundo no es “lo que yo quiero, cuando quiero”, ahora sabe bien.
Ya les dije, vivió en una familia numerosa.
Ganó después. Cuando el tiempo transcurrió y obtuvo experiencia. Cuando fue necesario, llegó a la conducción del gremio APEL. Muchos logros en pocos años. Recordemos que en APEL las elecciones son cada dos años. Lo que le da a la labor gremial una intensidad mayúscula: como conductor del espacio se tiene que mostrar resultados en el cortísimo plazo. Sergio lleva cinco contiendas electorales consecutivas y victoriosas.
Si usted no conoce a Sergio, le cuento que, además, hace trekking y baila folclore ¡todo con las mismas ganas de hacerlo bien! Digámoslo así: honra la vida. Contaba entre pasillos, que había estado en Salta hace unas semanas, para una presentación folclórica. Es decir, no bastaba con solo aprender unos pasos de folclore, tiene que vivir todo el entramado ritual que eso implica.
Sin embargo, no puedo omitir un momento de la entrevista que resultó conmovedor. Un momento a parte de todos los demás. Me refiero al fallecimiento de María Celeste, su hija mayor.
Quisiéramos olvidar que la vida también son los baldazos de agua fría.
María Celeste tenía una enfermedad congénita. Sus días estuvieron contados desde ese momento. Sergio relató lo difícil de aquella situación: saber que tu hija ¡tu primera hija! Se iría más pronto de lo que ningún padre quisiera. Se dice que nadie sabe ser padre con el primogénito, ahora bien, quisiera que podamos imaginar una situación tan importante como la que estamos hablando.
Ser padre por primera vez. Amar a la persona más importante en tu vida, sabiendo que su vida tiene un plazo estimado. “Se te estruja el alma”, decía Sergio cuando recordaba lo difícil que era dejar que María Celeste salga a hacer la vida de cualquier otro infante.
Lo inexorable es demoledor. Pero aun en aquellos días, Sergio y su partenaire, tuvieron que aceptar que María Celeste tuviera la dignidad de vivir la vida como cualquier niño -para quien la vida suele ser infinita.
“Ella me enseñó que si vos amas a una persona, tenes que dejar de pensar en vos”. Aun en aquel momento infernal, imagino a Sergio dejando de lado su dolor, en favor de que María Celeste tenga un pasaje digno y realista de la vida.
Sobre este tema tan delicado, no quisiera seguir especulando sensaciones. Simplemente brindarle a nuestro entrevistado nuestro abrazo más humano.
La entrevista con Sergio es imperdible e invitamos al lector a escucharla completa. Usted la puede encontrar en YouTube (LV1 RADIO COLÓN).
Fue una entrevista que abonó a acercarnos como personas.








