Dos delincuentes armados agredieron a una pareja en plena calle, arrastraron a un joven bajo amenazas y efectuaron disparos de arma de fuego para forzar el ingreso a una vivienda en la jurisdicción de la Comisaría 29ª. Buscaban un artefacto robado, pero se equivocaron de casa. Terminaron rodeados y capturados por la Policía.
Lo que se perfilaba como una violenta venganza territorial o «ajuste de cuentas» vecinal derivó en una noche de terror para dos jóvenes que nada tenían que ver con el conflicto originario. El grave suceso, motivado por el presunto robo de un televisor, incluyó una privación ilegítima de la libertad, brutales agresiones físicas, disparos de arma de fuego en plena vía pública y un operativo de cerco policial que culminó con la captura de dos peligrosos sospechosos escondidos en una vivienda ajena.
Todo comenzó en horas de la madrugada, cuando una pareja que caminaba por la zona fue interceptada por un grupo violento, entre los que se encontraban dos hombres provistos de armas de fuego y acompañados por mujeres. De forma imprevista y con extrema violencia, los agresores arremetieron contra ambos. La joven que acompañaba a la víctima principal fue brutalmente atacada: la requisaron violentamente, le tiraron del cabello con tanta fuerza que le arrancaron mechones y le provocaron un fuerte hematoma en la cabeza antes de que lograra zafarse de la situación y escapar del lugar.
En simultáneo, el joven de la pareja fue reducido por los dos hombres armados. Sujetándolo fuertemente del cuello, lo transformaron en un virtual rehén y lo obligaron a caminar por la fuerza en dirección a su domicilio. Durante todo el trayecto de este secuestro relámpago, la víctima fue castigada de forma reiterada con las culatas de las armas, lo que le provocó serias heridas sangrantes en el cuero cabelludo.
Al arribar a la vivienda del damnificado, los delincuentes advirtieron que una de las ventanas del frente presentaba signos de haber sido violentada con anterioridad, lo que reforzó su errónea sospecha. Bajo reiteradas amenazas de muerte, le exigieron que entrara para entregarles el aparato electrónico. Sin embargo, dado que las llaves de la puerta habían quedado en poder de la joven que había logrado escapar al inicio del ataque, la entrada tradicional se tornó imposible.
Fue en ese instante crítico cuando la violencia escaló aún más: los sospechosos efectuaron múltiples disparos de arma de fuego al aire para amedrentar a los vecinos y obligaron al joven ensangrentado a ingresar de forma forzosa a través de la abertura dañada con la única finalidad de «exhibir» el aparato en disputa. Una vez adentro, los agresores constataron lo inesperado: el televisor que poseía la víctima no coincidía con las características del elemento que ellos reclamaban.
Lejos de disculparse por el grave error, los atacantes redoblaron el tono de sus amenazas antes de emprender la retirada. «Devolvenos el televisor o te vamos a matar», sentenciaron con crudeza. Mientras esto ocurría, la joven que se había puesto a salvo consiguió un teléfono prestado y dio aviso urgente a la línea de emergencias 911, alertando además que una de las mujeres que integraba la banda le había robado su propio teléfono celular en la golpiza inicial.
El rápido despliegue del personal policial de la Comisaría 29ª cortó las vías de escape de los malvivientes. Al verse acorralados por las patrullas, dos de los implicados ingresaron por la fuerza a un complejo habitacional cercano y se metieron en un dúplex con la intención de refugiarse. La propietaria del inmueble, atemorizada por la irrupción, autorizó formalmente el ingreso de las fuerzas de seguridad. Los uniformados subieron a la planta alta y lograron reducir y detener a los ciudadanos identificados por la justicia como Molina y Castro, quienes permanecían ocultos en una de las habitaciones.
En el procedimiento posterior, la Policía secuestró dos cargadores de pistola calibre 9 milímetros con municiones completas, varias vainas servidas, cartuchos de diversos calibres utilizados en la balacera, una faca casera de aproximadamente 37 centímetros de longitud y las prendas de vestir con abundantes manchas hemáticas pertenecientes a uno de los atacantes, además del celular robado a la joven.
Si bien las armas de fuego de puño utilizadas en el hecho no fueron localizadas en la vivienda de urgencia —se presume que fueron descartadas en el trayecto—, el cúmulo de pruebas y testimonios recolectados bajo la órbita judicial complicó severamente la situación de los aprehendidos, quienes enfrentan cargos por privación ilegítima de la libertad, abuso de armas, robo y lesiones.







