En su primera conferencia de prensa oficial en la Casa Rosada, el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, oficializó la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete y brindó una sólida defensa de la gestión económica del Gobierno, marcando un cambio de eje en la estrategia política del oficialismo.
La llegada de Diego Santilli al Gobierno no representa un simple recambio de nombres, sino una apuesta estratégica para dotar a la administración de Javier Milei de una mayor capacidad de articulación política. Ravier destacó que el flamante ministro coordinador cuenta con el «amplio oficio político» necesario para «reforzar los lazos entre el Gobierno nacional y los gobernadores», un frente que el Ejecutivo considera vital para garantizar la gobernabilidad y el avance de su agenda legislativa.
El plan económico: un rumbo definido
Al ser consultado por la situación económica, el vocero se mostró firme en la dirección tomada por la gestión libertaria. «La economía va bien; sabemos que falta, pero el rumbo es por acá y pronto la situación va a mejorar para todos», sentenció Ravier ante los medios acreditados.
El funcionario justificó las correcciones de tarifas y servicios públicos como parte de la normalización de la «inflación reprimida» heredada de la administración anterior, subrayando que es imperativo que los precios de mercado reflejen los costos reales para incentivar la inversión, citando como ejemplo los resultados positivos en el sector energético.
En materia de indicadores, Ravier puso énfasis en el control de variables clave:
- Inflación: Destacó que el último registro se ubicó en el 2,1% mensual y aseguró que el Gobierno trabaja con el objetivo de perforar la barrera del 2% en los próximos meses.
- Reservas y Equilibrio Fiscal: Definió a la acumulación de divisas y al equilibrio fiscal como los pilares necesarios para «blindar» al país ante la incertidumbre electoral y los posibles riesgos financieros asociados a cambios políticos.
Alianzas legislativas y gobernabilidad
En cuanto al papel del PRO, Ravier lo definió como un «aliado clave», reconociendo que el oficialismo no posee mayorías propias en el Congreso para sancionar leyes por sí solo. Esta convergencia con el macrismo es vista por el Gobierno como la arquitectura necesaria para consolidar los cambios institucionales más ambiciosos desde el retorno de la democracia, entre los que destacó el nuevo régimen de inversiones y el ordenamiento del clima de negocios.
Sobre el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, Ravier se limitó a señalar que su salida respondió a una «decisión personal» para atender procesos judiciales en el ámbito privado, despejando así las especulaciones sobre el cambio de mando y reforzando la imagen de una administración que busca avanzar hacia una fase de consolidación y eficacia institucional.







