El Presidente y el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezaron una reunión de urgencia con diputados y senadores oficialistas. El objetivo es superar las internas recientes tras la salida de Adorni y presionar por leyes clave como el «Súper-RIGI» y la Reforma Electoral.
En una jugada política de fuerte impacto institucional, la Casa Rosada se convirtió este miércoles en el epicentro de una cumbre de máxima relevancia para el futuro legislativo del país. Con el objetivo prioritario de «cerrar filas» y disipar el desgaste de los últimos días, el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, convocaron de urgencia a los 125 diputados nacionales y 21 senadores del oficialismo.
El encuentro, que contó con la presencia protagónica del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, buscó unificar criterios, aplacar ruidos internos tras la reciente renuncia de Manuel Adorni —quien enfrenta investigaciones en la Justicia Federal— y reactivar de manera urgente el tratamiento de reformas estructurales que hoy permanecen frenadas en el Congreso.
De la partida formaron parte figuras centrales del armado libertario como Martín Menem y la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada en la Cámara Alta. Bullrich llegó a la cita con el pedido formal bajo el brazo para convocar a Labor Parlamentaria en el Senado, una gestión que ya elevó a la vicepresidenta Victoria Villarruel para reactivar las sesiones.
Un nuevo aire tras la tormenta interna
Las legisladoras nacionales Nadia Márquez y Bárbara Andreussi coincidieron en catalogar la reunión como «altamente positiva». Para el oficialismo, el encuentro sirvió para renovar el entusiasmo y ajustar la coordinación entre el Poder Ejecutivo y sus representantes en ambas cámaras. «Se trata de consolidar la agenda legislativa para seguir avanzando con las transformaciones que los argentinos votaron», remarcaron desde el bloque de La Libertad Avanza.
Los frentes abiertos: Ley Hojarasca, Súper-RIGI y Sociedades de IA
La parálisis del Congreso de las últimas semanas postergó proyectos de alto interés oficial promovidos por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Entre ellos se encuentra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, trabada por divergencias sobre la Ley de Manejo del Fuego y tierras para extranjeros, y la postergada Ley Hojarasca.
Asimismo, en el Senado esperan debate la nueva Ley de Sociedades (que regula firmas operadas por Inteligencia Artificial) y el ambicioso proyecto de «Súper-RIGI». Este último, ideado para captar megainversiones tecnológicas superiores a los 1.000 millones de dólares, ya cuenta con media sanción en Diputados (130 votos a favor) y es considerado vital por el oficialismo para apuntalar la reactivación económica.
La pulseada por las PASO y la Reforma Electoral
Sin embargo, el mayor desafío político que enfrentará el jefe de Gabinete, Diego Santilli, es la Reforma Electoral. Para avanzar, el Gobierno necesita mayorías absolutas muy difíciles de consolidar (129 en Diputados y 37 en el Senado).
El eje de la discordia es la eliminación definitiva de las PASO (Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) y del financiamiento público de las campañas. Desde la Casa Rosada insisten en que «el Estado no debe financiar internas partidarias».
Aunque el proyecto incluye la demandada «Ficha Limpia» —histórica bandera del PRO—, los socios clave del oficialismo (el PRO y la UCR) ya encendieron las luces de alerta. Ambas fuerzas adelantaron su negativa a eliminar las PASO por completo y proponen, en cambio, una alternativa intermedia para que dejen de ser obligatorias.
Con Santilli al mando de las negociaciones, junto al vicejefe de Gabinete Ignacio Devit y Gustavo Coria desde la Secretaría de Interior, el Ejecutivo prevé profundizar las reuniones con los gobernadores provinciales en los próximos días para intentar destrabar los votos que le faltan en el Senado.






