Se trata de Marcos Pereyra, quien había recibido una pena de 4 años de prisión efectiva el pasado 8 de junio por conducir bajo los efectos de la cocaína. Un juez del Tribunal de Impugnación ordenó su excarcelación debido a que el fallo condenatorio todavía no se encuentra firme.
La justicia penal de la provincia dictó una resolución que generó inmediata repercusión y malestar en el entorno de las víctimas. Marcos Gabriel Pereyra, el conductor que a principios de junio había sido condenado a una pena de cumplimiento efectivo por causar un trágico siniestro vial en el departamento 9 de Julio, fue puesto en libertad temporal. La medida fue dispuesta por el Tribunal de Impugnación (TI) tras hacer lugar a los planteos presentados por la defensa técnica del imputado.
El argumento técnico de la liberación
La polémica resolución lleva la firma del juez del Tribunal de Impugnación, Juan Carlos Caballero Vidal. El magistrado determinó revocar la prisión preventiva que mantenía a Pereyra alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, bajo el estricto argumento de que la sentencia condenatoria dictada el pasado 8 de junio de 2026 aún no adquirió firmeza legal. Al existir recursos y plazos de apelación pendientes, el tribunal entendió que corresponde que el procesado transite las siguientes etapas de revisión fuera de la cárcel.
El planteo de impugnación había sido formalizado por el abogado defensor Marcelo Fernández (quien intervino en el debate junto a Nadia Derka). Por su parte, la representación del Ministerio Público Fiscal en esta audiencia técnica estuvo a cargo del fiscal Fabrizio Medici, quien no logró evitar que la falta de firmeza de la condena pesara de forma unánime para abrir las puertas del penal.
Conducción bajo efectos de cocaína y triple agravante
El siniestro vial que motivó la causa ocurrió el 19 de enero de 2025. La investigación penal preparatoria —impulsada originalmente por el fiscal Iván Grassi y la ayudante fiscal Agostina Pérez— determinó mediante análisis toxicológicos de laboratorio que Pereyra conducía su vehículo con restos de cocaína en su organismo. Esa severa intoxicación provocó la pérdida de control de su rodado y desencadenó el impacto fatal en 9 de Julio, donde perdieron la vida de forma instantánea Juan Torres (conductor de otro vehículo) y Mirko Aballay (un joven que viajaba como acompañante en el auto del propio Pereyra).
Durante el juicio oral y público, presidido por el juez Sergio López Martí, la acusación fiscal remarcó que la tragedia no encuadraba en un accidente común, sino en un hecho previsible marcado por un «desprecio total por las normas de seguridad vial». Debido a esto, Pereyra fue condenado bajo la figura de homicidio culposo por conducción imprudente de un vehículo con motor triplemente agravado, sustentado en tres causales:
- Conducción bajo los efectos de estupefacientes.
- El número de víctimas fatales (dos).
- Culpa temeraria.
Pese a la contundencia del debate en primera instancia, esta nueva disposición del Tribunal de Impugnación suspende los efectos de la prisión efectiva y devuelve la libertad al condenado, reabriendo una profunda incertidumbre y dolor para los familiares de las víctimas, que esperaron más de un año para obtener una respuesta de los tribunales sanjuaninos.







