La Santa Sede ya inició los sondeos logísticos y pastorales para definir el itinerario de una gira sudamericana. La primera semana de noviembre asoma como el momento clave para una estadía de tres días que buscará una masiva convocatoria de fieles.
La primera visita apostólica del papa León XIV a la República Argentina ha comenzado a diseñarse bajo un estricto hermetismo diplomático. Aunque desde la Iglesia local se mantiene una extrema cautela y se remarca que no habrá anuncios oficiales hasta que cada detalle esté cerrado, el Vaticano ya activó los mecanismos de consulta para delinear lo que promete ser un acontecimiento histórico.
Según trascendió, la hipótesis más fuerte con la que trabajan los equipos de planificación apunta a la primera semana de noviembre de 2026. La estadía en el país sería de aproximadamente tres días, en el marco de una gira regional que también incluiría a Uruguay (como escala inicial) y a Perú (como destino de cierre, país donde el Pontífice dejó una profunda huella en su etapa como misionero agustino y obispo de Chiclayo).
El itinerario bajo la lupa
Dado el acotado tiempo de permanencia, la prioridad absoluta de la organización es optimizar la agenda para permitir el contacto directo del Sumo Pontífice con la mayor cantidad de fieles posible, evitando una excesiva dispersión geográfica. El esquema preliminar bajo análisis contempla tres ejes principales:
- Buenos Aires y la Avenida 9 de Julio: Tras el arribo y los correspondientes encuentros institucionales con el presidente Javier Milei y las máximas autoridades nacionales, el centro de atención se trasladaría a la emblemática avenida porteña. Se evalúa la realización de una misa multitudinaria o un recorrido en el papamóvil, emulando la histórica postal que dejó Juan Pablo II en su visita de 1987.
- Basílica de Luján: Considerada la capital nacional de la fe, la escala en el santuario de la Patrona de la Argentina es vista como un paso casi obligado para la dimensión espiritual de la gira.
- Córdoba: La inclusión de la provincia mediterránea responde a una estrategia federal. Por su ubicación geográfica y su peso eclesiástico, Córdoba funcionaría como el nodo central para congregar a los fieles de las regiones del centro y del norte del país, minimizando los traslados del Papa.
Como alternativa complementaria para albergar grandes multitudes, también se conoció un ofrecimiento formal por parte del club River Plate para poner a disposición el Estadio Monumental, replicando la experiencia reciente del Pontífice en el Santiago Bernabéu durante su viaje a España.

El trasfondo de la diplomacia vaticana
Este avance en los borradores de la agenda es el resultado de un paciente tejido diplomático que se aceleró en los últimos meses. El camino institucional se inició formalmente en febrero, cuando el canciller Pablo Quirno le entregó en mano a León XIV la carta de invitación firmada por el presidente Milei.
A esto se sumaron las gestiones realizadas en junio por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien mantuvo audiencias en la Santa Sede con el Papa y el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. Asimismo, la reciente designación de Michael Wallace Banach como nuevo nuncio apostólico en Buenos Aires —un diplomático con experiencia previa en la coordinación de viajes papales— y la participación de los cardenales argentinos Vicente Bokalic Iglic y Ángel Sixto Rossi en el reciente consistorio en Roma, terminaron de consolidar el escenario para que las gestiones reservadas entren en su fase decisiva.
Por ahora, la premisa en los pasillos eclesiásticos es el silencio y la precisión: planificar al detalle para que, en apenas 72 horas, León XIV pueda sellar su primer e histórico encuentro con el pueblo argentino.







