El Gobierno nacional prepara una nueva jugada política con la mira puesta en el 9 de Julio. Aprovechando los actos oficiales por el Día de la Independencia en Tucumán, la administración de Javier Milei, bajo la gestión de Diego Santilli como jefe de Gabinete, busca capitalizar el encuentro con los gobernadores para presionar por la eliminación de las PASO o la reintroducción de las listas colectoras.
La elección de Tucumán no es casual: es el mismo escenario donde hace dos años se firmó el «Pacto de Mayo», y el oficialismo pretende replicar aquella imagen de respaldo político. La reforma electoral se ha convertido en la principal ambición del Gobierno para el segundo semestre, ya que consideran que de estas modificaciones depende el destino político de cara a la búsqueda de la reelección del Presidente.
Desde Balcarce 50 admiten que el evento servirá como terreno de negociación. Mientras que en el Congreso la aspiración oficialista es suspender o eliminar directamente las primarias, la estrategia también apunta a instalar el debate en la agenda pública, buscando generar presión sobre aquellos mandatarios provinciales que se resisten a los cambios propuestos.
El Gobierno cuenta con poco tiempo, ya que pretenden que la votación en el Congreso se realice a más tardar en agosto, antes de que la discusión quede empañada por el año electoral. Este movimiento representa el primer gran desafío de negociación formal para Santilli en su nuevo rol, quien deberá coordinar consensos en un tablero político donde la reforma electoral, la ley de zonas frías y el proyecto de «inocencia fiscal» forman parte de un paquete de negociaciones en paralelo.







