El gobernador bonaerense se atrinchera ante los ataques del cristinismo, mientras sectores del interior ensayan movimientos individuales. Un escenario de dispersión opositora que expone la falta de una conducción unificada.
A un año de los próximos comicios, la oposición peronista muestra signos de una profunda atomización. Lejos de consolidar un frente unificado, las distintas terminales del espacio han profundizado sus diferencias históricas, repartiéndose entre batallas dialécticas en la provincia de Buenos Aires y movimientos aislados en el interior del país que exponen la acefalía del movimiento.
En el principal distrito electoral, el gobernador Axel Kicillof eligió el silencio absoluto como táctica de supervivencia. Desde su entorno directo lanzaron una frase tajante dirigida a La Cámpora y al núcleo duro de Cristina Kirchner: «Están hablando solos». El mandatario provincial busca esquivar los duros cuestionamientos del ala dura —con fuertes críticas recientes de figuras como Sergio Berni, quien lo acusó de querer armar un «peronismo sin Cristina»— optando por no responder para evitar que la discusión interna gane volumen político.
En el kicillofismo asumen que la unidad electoral con el sector de la expresidenta es hoy una utopía. Ante este panorama, se preparan para un escenario de fractura y competencia en las PASO, reconociendo implícitamente la incapacidad de lograr una síntesis política.
Movimientos en el interior en un PJ sin conducción
Ante el vacío de poder en el centro de la escena nacional, algunos referentes provinciales comenzaron a ensayar movimientos por cuenta propia para retener peso territorial. En ese marco, el senador sanjuanino Sergio Uñac inició esta semana una agenda de recorridas individuales por el litoral argentino, visitando las provincias de Misiones y Corrientes en busca de apoyos locales de abajo hacia arriba.
En paralelo a la agenda de Uñac, otras facciones del peronismo del interior (coordinadas por dirigentes como Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos y Guillermo Michel) buscan organizar un acto en el norte del país, intentando agrupar a la militancia de las provincias que quedó huérfana de representación ante el conflicto que mantiene paralizado al peronismo bonaerense.
La búsqueda de un «outsider»
Muestra de la crisis de identidad y de la falta de candidatos competitivos dentro de las filas tradicionales es la reciente instalación en el debate político del empresario bancario y presidente de River Plate, Jorge Brito (H). Figuras asociadas al peronismo de centro, como Diego Bossio y Nicolás Massot, salieron públicamente a proponerlo como una alternativa electoral para dotar de «frescura» a un espacio desgastado, reflejando la necesidad de la fuerza de buscar figuras fuera de sus propias fronteras políticas para intentar reconfigurarse.
El mapa actual de la principal fuerza de la oposición de cara al 2027 denota un escenario de dispersión generalizada: un Kicillof desgastado por el fuego amigo y obligado a blindarse, una liga de dirigentes del interior que se mueve de forma dispersa sin una jefatura clara, y un debate que empieza a mirar hacia el sector empresarial ante la falta de liderazgos políticos consolidados.







