El programa impulsado por el Ejecutivo provincial avanza con la instalación de puestos descentralizados y la incorporación de tecnología inteligente. El objetivo clave: pasar de la reconstrucción del delito a la prevención en tiempo real.
El panorama de la seguridad pública en San Juan transita una profunda metamorfosis tecnológica. Desde su anuncio por parte del gobernador Marcelo Orrego en la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura, el Programa Integral de Seguridad y Monitoreo Activo (PRISMA) ha pasado de ser un proyecto de diseño a una realidad operativa que busca cambiar drásticamente la forma en que se vigilan las calles de la provincia.
Conocido en los pasillos de la Secretaría de Seguridad como el sistema de «ojos de cristal», PRISMA plantea un quiebre fundamental con el modelo tradicional: la descentralización de la videovigilancia. En lugar de depender exclusivamente de un único nodo centralizado en el CISEM 911, la provincia avanza hacia la puesta en marcha de puestos activos de monitoreo —los denominados «Prismas»— distribuidos de manera estratégica en el territorio sanjuanino.
De casillas fijas a centros de respuesta inmediata
El secretario de Seguridad, Enrique Delgado, detalló recientemente el alcance de esta evolución. El plan estratégico contempla transformar los antiguos puestos policiales fijos y casillas en bases operativas modernas. En estos puntos, los efectivos no solo realizan presencia territorial, sino que controlan de forma directa y en tiempo real las cámaras de seguridad de su zona de cobertura.
Esta metodología optimiza los recursos existentes y acorta de forma drástica los tiempos de respuesta. Al detectar un movimiento sospechoso o una contravención a través de las pantallas, el operador del puesto PRISMA puede coordinar de inmediato el desplazamiento de los móviles de cuadrícula, bicipolicías o motos policiales que se encuentran a escasas cuadras del lugar.
Inversión en tecnología y ampliación de la red
La infraestructura técnica que sostiene a PRISMA no se detiene. A las más de 660 cámaras que ya se encuentran activas en el Gran San Juan y alrededores, el Gobierno provincial sumará una tanda inicial de 200 nuevas cámaras de alta definición. El plan analítico proyecta la necesidad inicial de establecer unos 30 nodos Prisma en una primera etapa, con la perspectiva técnica de expandir estos puntos de control a medida que la red de conectividad cubra nuevos departamentos.
La gran diferencia con los esquemas del pasado radica en el uso de herramientas de videovigilancia inteligente. Los «ojos de cristal» ya no se limitan a almacenar imágenes que sirvan para reconstruir un hecho una vez consumado o aportar pruebas a la Justicia. La meta principal es la prevención activa: detectar patrones conductuales, registrar patentes automatizadas y alertar sobre anomalías viales antes de que ocurra un incidente mayor.
Un plan integral: equipamiento y formación
El despliegue de PRISMA se complementa con un fuerte respaldo presupuestario y de capital humano que supera los 6.000 millones de pesos en logística y equipamiento. Junto a la tecnología de monitoreo, las autoridades destacaron el impacto de la incorporación de 326 nuevos efectivos a la Fuerza y la capacitación continua de casi 3.000 policías y agentes penitenciarios a través del nuevo Sistema Integral de Educación Policial.
Para la gestión provincial, modernizar la seguridad urbana constituye un eje fundamental para apuntalar el desarrollo social y la atracción de inversiones. Con la paulatina consolidación de los centros PRISMA, San Juan busca dar un salto de calidad técnica en la región cuyana, apostando a que la tecnología en la vía pública se traduzca de forma directa en mayor tranquilidad para los vecinos.







