El rápido y heroico accionar del personal policial evitó una tragedia. Tras practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), lograron estabilizar al menor y trasladarlo de urgencia a un centro médico.
En una jornada que pudo haber terminado en tragedia, la pronta y eficaz intervención de los efectivos de la Policía de San Juan se convirtió en la clave para salvar la vida de un bebé que había dejado de respirar tras un dramático accidente doméstico.
Según las primeras informaciones, el hecho ocurrió cuando el menor, en un descuido, cayó al interior de un balde que contenía agua. Al percatarse de la situación, sus familiares dieron aviso inmediato a las autoridades o se encontraron con una patrulla en las cercanías, en medio de un clima de total desesperación.
Al momento de la intervención policial, el bebé ya no presentaba signos respiratorios. Sin perder un segundo, los uniformados iniciaron las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) correspondientes para estos casos de emergencia. Gracias a la persistencia y el profesionalismo de los agentes, el niño reaccionó a los estímulos y volvió a respirar.
Posteriormente, el menor fue trasladado de urgencia al hospital más cercano para recibir una mejor atención y ser sometido a los estudios pertinentes para evaluar su estado de salud.
Este nuevo e importante rescate vuelve a poner de manifiesto no solo la capacitación técnica del personal policial en primeros auxilios, sino también su vocación de servicio para actuar bajo extrema presión y salvaguardar la vida de los ciudadanos más vulnerables.







