Entre el 4 de junio y el 7 de julio, dos hombres fallecieron en diferentes episodios ocurridos en viviendas de Ullum y Capital. Mientras el primer caso ya fue confirmado mediante autopsia, el deceso más reciente permanece bajo investigación judicial, aunque la principal hipótesis apunta a la inhalación de este gas altamente tóxico. Especialistas insisten en extremar los cuidados ante las bajas temperaturas.
Las bajas temperaturas no dan tregua en la provincia y, con ellas, los peligros asociados a los métodos de calefacción hogareños volvieron a encender las alarmas con consecuencias trágicas. En un período de poco más de un mes, San Juan registró dos muertes vinculadas a la inhalación de monóxido de carbono, un enemigo invisible que no tiene color, olor ni sabor, y que se vuelve letal cuando se acumula en ambientes cerrados.
El trágico antecedente en Ullum
El primer episodio fatal de la temporada invernal ocurrió el pasado 4 de junio en el departamento Ullum. La víctima fue identificada como Jorge Domínguez, de 53 años, quien fue hallado sin vida en el interior de una vivienda que cuidaba en el barrio Dique I. El hombre se encontraba solo y utilizaba una estufa a leña con brasas para combatir el frío.
De acuerdo con la pesquisa judicial, Domínguez sufrió una descompensación provocada por la inhalación del gas y cayó sobre el fuego, sufriendo graves quemaduras. Al quedar inconsciente, no pudo pedir auxilio y fue encontrado horas más tarde. La autopsia posterior confirmó científicamente que la causa de muerte fue la intoxicación con monóxido de carbono, favorecida porque la vivienda permanecía completamente cerrada y sin renovación de aire.
Conmoción en Concepción por la muerte de un vecino
El segundo y más reciente caso tuvo lugar la mañana del martes 7 de julio en el departamento Capital, conmocionando a los vecinos de Concepción. Wilson Maturano, de 52 años, fue encontrado sin vida en su domicilio de calle Cereceto. Fue su propio hijo quien, ante la falta de respuestas telefónicas, decidió forzar la puerta de ingreso y se topó con el dramático escenario: su padre recostado sin signos vitales, un fuerte olor a gas en el ambiente y la mascota de la familia, un perro, también muerta en el interior.
En la escena trabajaron la Comisaría 2ª, el Cuartel Central de Bomberos, Policía Científica y la UFI Delitos Especiales. Los peritos constataron que en el lugar había una pantalla a gas apagada pero con la llave abierta, en una habitación totalmente hermética. La médica legista determinó que el cuerpo presentaba características compatibles con intoxicación por monóxido de carbono y estimó que el deceso se produjo más de diez horas antes del hallazgo, aunque se espera el resultado definitivo de la autopsia para confirmarlo formalmente.
Frente a esta seguidilla fatal, los especialistas reiteran a la comunidad la importancia vital de revisar periódicamente los artefactos a gas con profesionales matriculados, mantener las rejillas de ventilación obligatorias libres de obstrucciones y jamás dejar braseros o pantallas encendidas durante las horas de sueño en espacios cerrados.







