En un movimiento estratégico destinado a fortalecer el vínculo con las provincias, el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, apuestan fuerte a la vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán. Desde la Casa Rosada descuentan la presencia de al menos 12 gobernadores aliados, buscando repetir la imagen de unidad lograda en 2024 cuando se impulsó el Pacto de Mayo. Este encuentro es visto como una señal clara de la nueva etapa en la gestión, marcada por el desembarco de Santilli en la jefatura de ministros, quien tiene como objetivo principal dinamizar la relación con los mandatarios provinciales y modificar la agenda mediática del Ejecutivo.
Más allá del simbolismo de la foto, el trasfondo de esta convocatoria tiene intereses legislativos y electorales directos. La administración libertaria necesita el apoyo de los gobernadores para avanzar con la reforma electoral, que incluye la clave eliminación de las PASO, y para comenzar a definir el esquema de los primeros acuerdos de cara a los comicios de 2027. Desde el entorno oficialista han sido claros al advertir que la cooperación en el Congreso será determinante para las futuras alianzas: los acuerdos políticos y las reformas legislativas van de la mano, por lo que el oficialismo hará una distinción entre aquellos sectores que acompañen sus proyectos y los que decidan marcar distancia en el recinto.
En este contexto, el Gobierno ha decidido mantener un esquema de trabajo basado en reuniones mano a mano con los mandatarios, descartando por el momento convocatorias ampliadas en la sede de gobierno. Esta modalidad refleja la intención de profundizar los vínculos personales y asegurar el respaldo legislativo necesario proyecto a proyecto. Con la mirada puesta en el corto y mediano plazo, la vigilia en el norte argentino no solo funcionará como un acto protocolar, sino como un termómetro político para medir la solidez del frente aliado que el oficialismo busca consolidar para afrontar la segunda mitad de su mandato.







