El barrio Concepción amaneció conmocionado esta semana tras conocerse el triste desenlace de Wilson David Maturano, un hombre de 52 años que fue encontrado sin vida en su casa de calle Cereceto. Tras los peritajes de rigor, la justicia terminó por confirmar lo que muchos temían: no hubo intervención criminal, sino un fatal accidente por monóxido de carbono.
El hallazgo se produjo el martes, cuando una familiar, preocupada por el silencio de Wilson, logró ingresar a la vivienda. Al entrar, se topó con el peor escenario: el hombre yacía sin vida junto a su mascota, que también murió víctima del gas invisible que inundó el hogar.
Personal de la UFI Delitos Especiales, bajo la supervisión del fiscal Sebastián Gómez, trabajó intensamente en el lugar para reconstruir los hechos. Las pericias fueron concluyentes: una hornalla de un anafe quedó encendida toda la noche, en un intento de la víctima por ganarle al frío extremo que azotó a la provincia en estos últimos días.
La falta de ventilación en un ambiente cerrado convirtió al artefacto de calefacción en una trampa mortal. Según confirmaron fuentes judiciales, el cuerpo no presentaba ninguna señal de violencia, despejando cualquier duda sobre un posible ataque. Se trató de un accidente doméstico de los que, lamentablemente, suelen repetirse cuando el invierno aprieta y las medidas de seguridad en el hogar fallan.







