El Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para dotar de mayor independencia a la autoridad monetaria. Aunque el cierre definitivo del organismo sigue en pie a largo plazo, el Gobierno descarta imponer una dolarización forzada y apuesta a que el proceso surja de forma «natural».
El presidente Javier Milei ha puesto en marcha una profunda reforma estructural dentro de la arquitectura financiera del país. Tras encomendar a su equipo económico la redacción de una nueva Carta Orgánica para el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el mandatario busca consolidar una autonomía estricta de la entidad como paso previo a sus objetivos de campaña. Sin embargo, la gran incógnita del debate público resurge: ¿qué ocurre con el plan de dolarización y la libre competencia de monedas?
Una reforma de transición
Filosóficamente, el jefe de Estado sostiene que los bancos centrales distorsionan el mercado y son la principal herramienta política generadora de inflación. A pesar de haber prometido su cierre definitivo durante la campaña electoral, la estrategia oficialista en el corto y mediano plazo ha mutado hacia una etapa de saneamiento e independencia institucional.
En una reciente reunión en la Quinta de Olivos tras el partido de la Selección Argentina, el titular del BCRA, Santiago Bausili, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, le presentaron a Milei el borrador final con el nuevo reglamento. El paquete legislativo contempla prohibir por ley la emisión monetaria destinada a financiar el déficit fiscal y restablecer la Carta Orgánica vigente previa a la reforma del año 2012, volviendo a focalizar la misión única del organismo en «preservar el valor de la moneda».
Asimismo, se buscará implementar el concepto de «Shutdown», un mecanismo legal para que el Poder Ejecutivo cese funciones administrativas no esenciales en caso de agotarse el Presupuesto aprobado por el Congreso.
Dolarización natural, no impuesta
A finales de 2024, el Gobierno avanzó significativamente con la desregulación cambiaria a través de normativas que habilitaron a los ciudadanos a comprar, vender y facturar en cualquier divisa extranjera. No obstante, en los despachos de la Casa Rosada reconocen que la sociedad argentina continúa utilizando el dólar mayoritariamente como instrumento de ahorro y no tanto para transacciones cotidianas en el mercado interno.
Ante este escenario, fuentes del entorno presidencial ratifican que el plan de dolarización no ha sido engavetado, pero descartan cualquier tipo de implementación coercitiva. La postura actual del mandatario es tajante: el Estado no va a forzar la dolarización. La transición hacia el billete estadounidense u otra divisa ocurrirá únicamente si se da de forma natural mediante la libre elección de los individuos en el marco de la competencia de monedas.
El debate en el Congreso
Los detalles del proyecto de ley ya fueron conversados por Milei ante su Gabinete y bloques legislativos aliados durante los actos por el Día de la Independencia. Si bien el texto final será presentado oficialmente por el propio Presidente en los próximos días, la mesa política oficialista debate por cuál de las dos cámaras (Senado o Diputados) ingresará la iniciativa parlamentaria.
«El cierre del Banco Central sigue siendo innegociable a largo plazo, pero los tiempos los marcará la propia economía», coinciden voces parlamentarias de La Libertad Avanza. Por ahora, el foco gubernamental está puesto en quitarle de las manos a la política la capacidad de emitir dinero, dejando que el mercado decida el destino de la moneda corriente.







