San Martín de San Juan logró su cometido. El «Verdinegro» viajó a Santiago del Estero con la necesidad imperiosa de dar vuelta la página tras la dolorosa caída como local ante Chacarita, y lo consiguió con creces. Con orden, paciencia y el olfato goleador de Nazareno Fúnez, superó a un modesto Güemes y se trajo tres puntos de oro a la provincia.
El pitazo final decretó un triunfo clave por 2 a 0, sirviendo como un vital envión anímico para el plantel de cara a lo que viene en el torneo.
Un primer tiempo de redención
Desde el pitazo inicial, el equipo sanjuanino mostró una versión totalmente diferente a la que se vio en Concepción hace apenas una semana. Los circuitos de pases no faltaron y el equipo se plantó con un orden táctico impecable ante el «Gaucho», que apenas logró generar una situación de peligro real durante los primeros 45 minutos.
San Martín apostó al juego al ras del piso, adaptándose a un campo de juego dañado, y mostró mayor determinación y seguridad que el propio equipo local.
La apertura del marcador
La alegría máxima llegó a los 13 minutos de la primera etapa. Un grosero error en el fondo local le sirvió el triunfo en bandeja a la visita: el arquero de Güemes, Martínez, tuvo un mal despeje que dejó la pelota a la deriva. Atento a todo, Nazareno Fúnez le pegó de primera, mandando a guardar el balón en un arco que había quedado totalmente desolado.
Con esta nueva conquista, el artillero verdinegro alcanza la marca de 7 tantos en el campeonato, revalidando su chapa de pieza fundamental en la ofensiva sanjuanina.
La victoria final por 2-0 deja en claro que el equipo tiene las herramientas necesarias para seguir dando pelea en la Primera Nacional, levantándose rápidamente de los tropiezos y demostrando carácter fuera de casa.







