Familiares, amigos y figuras del ciclismo nacional escoltaron los restos del deportista de 22 años en una caravana de bicicletas que conmovió a la provincia.
El mundo del ciclismo argentino atraviesa horas de profundo dolor tras la trágica partida de una de sus jóvenes promesas. El ciclista de 22 años, quien hasta la temporada pasada fuera una figura recurrente en las rutas de San Juan, falleció tras un accidente de tránsito en territorio cordobés, dejando un vacío irreparable en el deporte nacional.
Este miércoles, las calles se vistieron de luto y respeto para brindar el último adiós. Lo que comenzó como un sepelio derivó en una conmovedora caravana integrada por cientos de personas. El homenaje principal provino de sus propios colegas: ciclistas de diversas categorías alinearon sus bicicletas a la vera del camino, formando un cordón de honor que escoltó el paso del cortejo fúnebre.
Un legado en las rutas
A pesar de su corta edad, el joven ya se había ganado el respeto del pelotón. Su paso por las competencias de San Juan durante el último año lo posicionó como un talento con gran proyección, lo que explica la masiva concurrencia de delegaciones deportivas que viajaron para despedirlo.
Entre lágrimas, aplausos y el sonido de los pedales, la multitud acompañó el recorrido final. «Era un chico con una disciplina ejemplar y una sonrisa que contagiaba a todo el equipo», recordó con la voz quebrada uno de sus antiguos directores técnicos durante la ceremonia.
El accidente y la conmoción
El siniestro vial que terminó con su vida ocurrió en una ruta cordobesa bajo circunstancias que aún se intentan precisar. La noticia de su fallecimiento impactó de lleno en la comunidad deportiva el pasado fin de semana, generando una ola de mensajes de condolencias desde federaciones de todo el país y de figuras internacionales del ciclismo que compartieron ruta con él.
Durante el homenaje, el silencio solo se vio interrumpido por un cerrado aplauso que se extendió por varios minutos mientras el coche fúnebre avanzaba hacia su destino final. La imagen de las bicicletas en alto se convirtió en el símbolo de una despedida que, más allá del dolor, buscó celebrar la pasión que el joven abrazó hasta su último día.
El ciclismo argentino pierde no solo a un atleta de élite, sino a un compañero querido en cada rincón del país donde hubiera una línea de largada.
Que en paz descanse.







