River Plate tuvo el peor comienzo de segundo semestre imaginable. En el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta, el equipo dirigido por Eduardo «Chacho» Coudet firmó una noche para el olvido y quedó eliminado de la Copa Argentina tras caer sin atenuantes por 3 a 1 ante un implacable Aldosivi de Mar del Plata. El «Tiburón», que no había ganado ni un partido en el último torneo, se vistió de gigante en el norte del país y selló un batacazo histórico.
Desde el pitazo inicial del árbitro Andrés Gariano, quedó en evidencia que la noche salteña sería una pesadilla para el Millonario. Apenas corrían 11 minutos del primer tiempo cuando, tras una serie de desatenciones en el fondo, Tomás Fernández aprovechó para abrir el marcador (1-0). El golpe descolocó por completo a River, que lejos de reaccionar sintió el impacto. A los 29′, tras un centro de Laurelli, Nicolás Cordero anticipó a la defensa y estiró la ventaja para el 2-0.
Desesperado ante la alarmante falta de juego, Coudet pateó el tablero de manera inédita a los 39 minutos de la primera etapa: metió un doble cambio temprano mandando a la cancha a Lucas Beltrán y Mauro Arambarri en lugar de Juan Cruz Meza y Fausto Vera. Sin embargo, la modificación táctica no logró torcer el rumbo de un equipo que se fue al entretiempo bajo una lluvia de murmullos.
En el complemento, la tónica no cambió. A los 10 minutos de la segunda mitad, llegó el golpe de gracia: Tomás Fernández capturó un rebote y, de cabeza, firmó el 3-0 definitivo en su cuenta personal. Fue en ese momento cuando la paciencia de la hinchada millonaria llegó a su fin y desde las tribunas bajó el ensordecedor cantito de reprobación contra los jugadores, acompañado por silbidos generalizados.

A los 41′ del epílogo, el colombiano Rafael Santos Borré uno de los refuerzos que vio acción junto a Giovanni González encontró el descuento para maquillar el resultado, sentenciando el 3-1 definitivo.
Tras el encuentro, el plantel de River se retiró del estadio en absoluto silencio y sin dar declaraciones. En contrapartida, el entrenador Eduardo Coudet no se guardó nada en conferencia de prensa y calificó la eliminación como «un papelón», al tiempo que dejó una bomba interna al asegurar que la ausencia de algunos futbolistas marginados responde a «una decisión de la dirigencia» y no a una postura propia.
Por el lado de Aldosivi, todo fue fiesta y épica. Su arquero, Ignacio Chicco, se convirtió en tendencia tras revelar que jugó gran parte del partido con una impactante lesión en el dedo donde «se le veía el hueso». Con este triunfo dorado, el conjunto comandado por Israel Damonte avanza a octavos de final, donde se medirá ante Independiente Rivadavia de Mendoza. Para River, solo queda lamerse las heridas y buscar una rápida redención el próximo sábado cuando debute en el torneo local ante Barracas Central.







