El fenómeno de las plataformas de movilidad urbana experimenta un crecimiento exponencial en la provincia. Tras consolidarse en el Gran San Juan, el desembarco en los departamentos del norte abre un fuerte debate por la falta de regulación oficial y el impacto económico local.
Lo que comenzó como una alternativa tímida de transporte y una salida laboral de emergencia en las zonas urbanas más densas de San Juan se convirtió en una verdadera marea sobre ruedas. Según estimaciones del sector, ya son alrededor de 10.000 los choferes que prestan servicios a través de diversas aplicaciones de viaje en todo el territorio provincial, marcando un hito que redefine el sistema de transporte local y que ahora expande sus fronteras de manera impensada hacia los departamentos cordilleranos.
El dato más llamativo de esta expansión es el reciente y fuerte desembarco de estas plataformas en Jáchal e Iglesia. La llegada del servicio a las comunas del norte responde a una demanda histórica de mayor conectividad por parte de los vecinos y a la intensa actividad laboral —principalmente ligada al sector minero y sus contratistas— que tracciona la economía de la región del norte sanjuanino.
Las claves de la expansión en el interior de la provincia
El desembarco en los departamentos alejados presenta dinámicas muy particulares en comparación con el Gran San Juan:
- Complemento minero y turístico: En departamentos como Iglesia y Jáchal, la disponibilidad de vehículos mediante aplicaciones cubre baches de horarios que el transporte público tradicional no llega a abastecer, facilitando el traslado de operarios, técnicos y turistas.
- Salida laboral flexible: Para los habitantes del norte, registrarse como choferes representa una oportunidad de generar ingresos estables o complementarios sin depender de las grandes estructuras comerciales o estatales de la comuna.
- Tensión con el sector tradicional: Al igual que ocurrió en el Gran San Juan, la proliferación de estos vehículos particulares genera un inmediato malestar y reclamos de competencia desleal por parte de los taxistas y remiseros locales que pagan licencias oficiales.
El vacío legal y el debate por la regulación
A pesar de que el volumen de unidades en la calle equivale a una porción gigantesca del transporte total de la provincia, el marco regulatorio general sigue siendo un tema pendiente en la agenda legislativa local. Desde la Secretaría de Tránsito y Transporte se mantiene la mirada atenta sobre este «boom», mientras los sindicatos de taxis tradicionales exigen controles viales más rigurosos y multas.
Por su parte, la enorme comunidad de choferes autoconvocados y las propias empresas tecnológicas presionan de manera subterránea para obtener una ordenanza o ley provincial que blanquee y ordene la actividad, garantizando seguridad tanto para quienes conducen como para los miles de usuarios que eligen este sistema diariamente.







