El asalto a la finca que posee la empresaria en las afueras de la ciudad italiana sumó revelaciones clave. La policía local y la propia conductora apuntan a que los asaltantes actuaron con información privilegiada sobre los accesos, la distribución del inmueble y la ubicación exacta de los objetos de valor.
Un ataque directo a los sectores de valor de la vivienda
El dramático episodio delictivo ocurrido en la casa de campo de Wanda Nara en Galliate, en las afueras de Milán —mientras se disputaba la final del Mundial en los Estados Unidos—, entró en una fase determinante de investigación. Con los primeros peritajes en el lugar por parte de las fuerzas de seguridad italianas, cobró fuerza la teoría de que no se trató de un hecho al azar, sino de una maniobra meticulosamente planificada.
Los delincuentes ingresaron al predio encapuchados e invadieron de forma directa las habitaciones principales, sabiendo con exactitud dónde se encontraban las cajas fuertes y los depósitos de accesorios de alta gama. Entre el botín robado se contabilizan relojes de colección, bolsos importados, dinero en efectivo y la totalidad de los pasaportes y documentos de viaje de la familia.
Apuntan a información del entorno y fallas en los accesos
Tanto las autoridades investigativas como la familia coinciden en que la rapidez y precisión de los delincuentes responden a datos filtrados con antelación. Las sospechas se centran en que personas allegadas a los movimientos cotidianos o al mantenimiento de la finca habrían provisto información logística sobre la ausencia de Wanda y las zonas vulnerables de la propiedad.
«La persona que ingresó sabía perfectamente los movimientos y la arquitectura del lugar. Es difícil llegar directamente a esas habitaciones sin conocer la casa de antemano», expresó la mediática respecto a la orientación que tomó el caso en los tribunales italianos.
A pesar del angustiante momento, los hijos de la conductora y su madre, Nora Colosimo, se mantuvieron a resguardo mientras actuaban las fuerzas de seguridad. Tanto Wanda Nara como Maxi López viajaron de inmediato a Europa para reunirse con los menores y tramitar la documentación oficial que les fue sustraída.







