El Gobierno provincial resolvió el cesanteo definitivo de un profesor tras la culminación de un exhaustivo sumario administrativo. Se constató que el agente presentó documentación médica adulterada de manera reiterada para fraguar inasistencias a sus tareas frente al aula.
Un sumario administrativo con prueba contundente
El Ministerio de Educación de San Juan concluyó un proceso disciplinario que sienta un fuerte precedente dentro de la administración pública. A través del decreto correspondiente publicado en las últimas horas, el Ejecutivo provincial formalizó la expulsión de un docente que ejercía en el sistema educativo local tras confirmarse la falsificación sistemática de certificados de salud.
La investigación se inició a raíz de inconsistencias detectadas por los controles internos de Auditoría Médica y Control de Gestión. Tras cruzar datos con los profesionales e instituciones de salud cuyas firmas y sellos figuraban en las constancias, se corroboró de manera categórica que al menos 10 certificados médicos presentados por el docente eran apócrifos y no contaban con respaldo asistencial real.
Ratificación oficial e irretroactividad
El dictamen de la Asesoría Letrada y del Tribunal de Disciplina encuadró la conducta del docente dentro de las faltas gravísimas estipuladas en el Estatuto Docente y el marco legal del empleado público, fundamentando la incompatibilidad moral y ética para continuar desempeñando el cargo.
«Se ha determinado la cesantía del agente al haberse comprobado la afectación directa a la fe pública y la transgresión de los deberes de lealtad y honestidad que exige la función educativa», resalta el texto de la resolución.
Con la firma del decreto provincial, la provincia ratifica su postura de ejercer un control riguroso sobre las licencias médicas dentro del estamento estatal, buscando garantizar la continuidad pedagógica en las escuelas y sancionar los abusos cometidos en el uso de los regímenes de licencias.







