Según reportes de la prensa estadounidense, el mandatario norteamericano buscaría posicionar al titular de la entidad madre del fútbol al frente de las Naciones Unidas tras el cierre del Mundial 2026. La jugada representa un duro revés para la candidatura promovida por el Gobierno argentino.
En el marco del proceso de selección para suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría evaluando respaldar de forma decisiva al actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino. De acuerdo a información revelada por el periódico norteamericano New York Post, la propuesta surge tras el estrecho vínculo generado entre ambos dirigentes durante la organización de la Copa del Mundo 2026.
De concretarse este apoyo, la jugada geopolítica significaría una severa traba para las aspiraciones del diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Grossi cuenta con la postulación y el aval oficial del Gobierno encabezado por Javier Milei, pero su camino al sillón principal de la ONU ya enfrentaba la cautela y el escepticismo de Gran Bretaña debido a las posturas históricas en torno a la soberanía de las Islas Malvinas.
El tablero del Consejo de Seguridad y los otros candidatos en pugna
Desde el entorno de la Casa Blanca trascendió que Trump valora la figura de Infantino al considerarlo un dirigente con «capacidad de unión global» y alto reconocimiento internacional. No obstante, cualquier postulación al cargo debe ser tratada y recomendada inicialmente por los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU —donde Washington cuenta con poder de veto— para luego ser sometida a la votación de la Asamblea General antes de fin de año.
En la lista de figuras que suenan para reemplazar a Guterres a partir de enero de 2027 también aparece la expresidenta chilena Michelle Bachelet. Sin embargo, analistas coinciden en que la exmandataria enfrentaría una abierta resistencia por parte de la administración estadounidense, abriendo un escenario de máxima tensión e incertidumbre en la diplomacia internacional.







