Un integrante del plantel de la Selección Argentina pasó por el mítico santuario sanjuanino de manera reservada. El futbolista subió las místicas escalinatas para cumplir una promesa personal, evitando las cámaras y el contacto con los fanáticos.
Visita fugaz y de estricto perfil bajo
El Paraje Difunta Correa en Vallecito, departamento Caucete, volvió a ser epicentro de la fe futbolera. En un movimiento tan rápido como discreto, un jugador de la Selección Argentina arribó a la provincia y se trasladó de inmediato al santuario para rendirle culto a la mítica figura popular.
A diferencia de otras ocasiones de gran convocatoria, el deportista optó por un operativo de estricto perfil bajo: bajó del vehículo, realizó el trayecto hacia la cima del cerro donde se encuentra la imagen principal y se retiró velozmente sin conceder fotos ni posar ante las miradas de los escasos transeúntes presentes en el lugar.

La constante conexión de la Selección con el paraje sanjuanino
La relación entre los futbolistas de la Scaloneta y la Difunta Correa no es nueva. Desde la consagración en la Copa América y el Mundial, varios integrantes del cuerpo técnico y jugadores mantuvieron la tradición de acercarse hasta Caucete para agradecer o renovar promesas ante cada desafío internacional.
«Fue una presencia fugaz pero muy emotiva para quienes alcanzaron a reconocerlo. Cumplió con su momento de oración y gratitud y se retiró de inmediato hacia su vehículo», señalaron testigos presenciales de la zona.







