Nuevas pericias y cámaras de seguridad descartaron que el robo a la vivienda de Ángela Álvarez (81) en la villa Larrain haya sido un hecho fortuito. Los delincuentes ingresaron repetidas veces para llevarse televisores, muebles, garrafas y electrodomésticos mientras el cuerpo de la anciana yacía en el dormitorio. Hay un detenido con antecedentes y un prófugo intensamente buscado.
Lo que comenzó como un aparente robo de oportunidad interumpido por los vecinos en calle Zuviría, Santa Lucía, derivó en una investigación policial y judicial espeluznante. La investigación por la muerte de Ángela «Lita» Álvarez (81) determinó que la propiedad de la anciana sufrió un saqueo metódico y sistemático durante varios días mientras su cadáver permanecía en avanzado estado de descomposición en una de las habitaciones.
La inspección realizada por familiares de la víctima y la policía confirmó que los delincuentes ya habían desvalijado la cocina-comedor de la vivienda, sustrayendo un televisor de 32 pulgadas, una cocina, una garrafa, mesas, sillas y ropa de cama. Además, el análisis de las cámaras de seguridad privadas del vecindario aportó registros decisivos: un día antes de que se descubriera el cuerpo, las cámaras captaron a dos hombres saliendo del domicilio con un carrito cargado de bienes y dirigiéndose con total impunidad hacia la calle Roque Sáenz Peña.

Un detenido tras intentar llevarse la heladera y la causa de muerte
El accionar ilícito terminó en la tarde del lunes, cuando los sospechosos intentaron trasladar una heladera marrón en un carro enganchado a una bicicleta. Al ser advertidos por un vecino de la zona, intentaron huir dejando tirado el electrodoméstico. La rápida intervención del habitante del barrio permitió la aprehensión en el lugar de Gabriel Pozo Ale (32), un sujeto con antecedentes penales por delitos contra la propiedad, mientras que su cómplice logró darse a la fuga y es buscado por la Sección D8 de la Policía.
Al ingresar al domicilio, efectivos de la Seccional Quinta hallaron el cuerpo sin vida de la anciana junto a su cama. El examen médico preliminar no constató marcas de violencia ni signos de criminalidad, reforzando la hipótesis de una muerte natural con una data de entre 72 y 96 horas. Sin haberse detectado ingresos violentados, la principal sospecha apunta a que los ladrones entraron por un acceso vulnerable del fondo y, al descubrir el deceso de la jubilada, decidieron vaciar la vivienda paulatinamente. El cadáver se encuentra en la Morgue Judicial a la espera de la autopsia correspondiente.







