A través de un comunicado oficial, el organismo encargado de definir las reglas del fútbol dejó al descubierto que el videoarbitraje actuó de forma errónea durante el choque de cuartos de final. El delantero suizo vio la tarjeta roja por simulación a los 72 minutos, cuando el marcador estaba 1-1, en un fallo que el reglamento no permitía revisar.

La controversia que marcó el desarrollo del encuentro entre la Selección Argentina y Suiza por los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 sumó una confirmación oficial. La International Football Association Board (IFAB) emitió una circular aclaratoria en la que dejó en evidencia que la expulsión del atacante suizo Breel Embolo, ocurrida el pasado 11 de julio en Kansas City, fue producto de una aplicación incorrecta del protocolo del VAR.
El hecho se desencadenó a los 72 minutos de juego, con el partido igualado 1 a 1, en una jugada dividida entre Embolo y el mediocampista argentino Leandro Paredes. En primera instancia, el árbitro principal João Pinheiro amonestó a Paredes. Sin embargo, tras la llamada de la cabina de tecnología, el juez modificó su fallo original: anuló la tarjeta al argentino y sancionó al delantero helvético por simulación, mostrándole la segunda amarilla y la posterior tarjeta roja que dejó a Suiza con diez futbolistas en un tramo determinante.

El error de protocolo y el funcionamiento de la IFAB
En su escrito, la IFAB recordó de manera tajante la normativa vigente para el uso de la tecnología: una tarjeta amarilla (siempre que no se trate de una segunda amonestación previa) únicamente puede ser revisada por el VAR para corregir una falla de identificación de jugador, pero jamás para reconsiderar la infracción en sí o sancionar una simulación. Por este motivo, el cuerpo arbitral carecía de facultades para alterar la jugada, confirmando que Embolo nunca debió haber sido expulsado.
Fundada en 1886 en Londres, la IFAB es la máxima autoridad mundial responsable de dictar y modificar las Leyes del Juego. El ente está conformado por las cuatro asociaciones británicas (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, con un voto cada una) y la FIFA (que posee cuatro votos), requiriéndose seis votos afirmativos para cualquier cambio reglamentario. La publicación del organismo reavivó los debates internacionales sobre las decisiones arbitrales en el certamen donde el conjunto nacional terminó imponiéndose 3-1 en el tiempo suplementario.







