Nuevas imágenes complican aún más la situación de la banda que atacó a un chico a plena luz del día en el microcentro sanjuanino. Se grabaron entre risas con el teléfono robado mientras crece la bronca social por la inacción policial: la propia familia y los transeúntes tuvieron que salir a perseguir y retener a los delincuentes.
El violento episodio ocurrido en la céntrica Plaza Laprida de la Capital sanjuanina suma capítulos que generan una profunda indignación comunitaria. Al brutal ataque a golpes que sufrió un joven frente a decenas de estudiantes y peatones, se le sumaron dos factores críticos: la desfachatez de los agresores al subir videos burlándose con el teléfono robado y la absoluta falta de respuesta inicial por parte de las fuerzas de seguridad en el lugar.
En un nuevo material difundido se observa cómo los atacantes —aparentemente menores de edad— utilizaron el propio celular sustraído a la víctima para tomarse fotografías y grabar videos sonriendo a la cámara, exponiendo sus rostros con total impunidad antes de subir el contenido a plataformas digitales.
Persecución ciudadana y severas críticas a la fuerza policial
El aspecto que más enfureció a los testigos y familiares fue la total ausencia de un despliegue policial oportuno mientras se ejecutaba la agresión y el posterior robo.
- Retención a cargo de la gente: Ante la falta de respuesta de los efectivos en la zona de la plaza, fueron la propia familia del joven agredido y vecinos que transitaban por el lugar quienes debieron salir en persecución de los delincuentes, logrando reducir y retener a uno de los principales atacantes.
- Debate por la impunidad y mano dura: La ciudadanía volcó su bronca en redes sociales cuestionando severamente los patrullajes preventivos en el microcentro. Allegados a las víctimas y transeúntes exigieron que la Justicia de Menores actúe con firmeza («mano dura») e identifique a toda la banda, remarcando la gravedad de que los vecinos tengan que exponer su integridad para atrapar criminales ante la inacción de las autoridades.
El hecho reabrió una fuerte polémica sobre la seguridad en los espacios públicos del centro provincial y la efectividad de las respuestas policiales ante delitos cometidos por grupos de jóvenes.







