En un partido cargado de dramatismo en Monterrey, «La Verde» se impuso por 2-1 tras empezar perdiendo. El próximo martes definirá su clasificación histórica frente a Irak.
La selección de Bolivia mantiene vivo el sueño de regresar a una Copa del Mundo tras 32 años de ausencia. En un encuentro correspondiente a la semifinal del Repechaje Intercontinental, el conjunto dirigido por Óscar Villegas logró una sufrida pero merecida victoria por 2-1 ante Surinam, en el Estadio BBVA de México.
El desarrollo del encuentro no fue sencillo para el equipo sudamericano. Durante la primera mitad, Bolivia dominó la posesión pero careció de profundidad, mientras que Surinam se mostró peligroso en las transiciones rápidas. La paridad se rompió apenas iniciado el segundo tiempo, cuando a los 47 minutos, Liam Van Gelderen aprovechó una desatención del arquero Guillermo Vizcarra para poner en ventaja al conjunto de la Concacaf.
Tras el golpe del gol, el técnico Villegas movió el banco de suplentes y las variantes le dieron otra dinámica al equipo. El empate llegó a los 71 minutos gracias a un potente remate de Moisés Paniagua, quien había ingresado poco antes.
Con el envión anímico a su favor y ante un rival que intentó enfriar el partido con demoras sistemáticas, Bolivia encontró la llave de la victoria a los 77 minutos. Una falta sobre Juan Godoy dentro del área fue sancionada como penal, y la figura del equipo, Miguel Terceros, ejecutó con jerarquía para sellar el 2-1 definitivo a los 79′.
En los minutos finales, Bolivia supo sufrir y contó con una intervención providencial del defensor Morales en tiempo de descuento para sostener el resultado.
Con este triunfo, Bolivia accedió a la gran final del Repechaje. El partido decisivo se disputará el próximo martes 31 de marzo (00:00 del miércoles en hora local) nuevamente en Monterrey. El rival será Irak, y el ganador de ese duelo obtendrá el boleto directo al Grupo I del Mundial 2026, donde esperan potencias como Francia, Senegal y Noruega.
La ilusión del pueblo boliviano está más vigente que nunca: quedar a solo 90 minutos de volver a la cita máxima del fútbol mundial desde aquella participación en Estados Unidos 1994.







