Tras la reciente alegría de las familias en el barrio El Algarrobo de Caucete, el Instituto Provincial de la Vivienda puso sobre la mesa un plan ambicioso para lo que resta del año. El objetivo de las autoridades es claro: no detener la rueda y lograr que, en promedio, se entreguen entre uno y dos complejos habitacionales mensualmente en diferentes puntos de la provincia. Esta decisión busca dar una respuesta concreta a la enorme expectativa de los sanjuaninos que esperan por el techo propio, priorizando aquellos proyectos que ya tienen la infraestructura prácticamente lista para ser habitada.
Desde el organismo explicaron que el foco hoy está puesto en la continuidad técnica y financiera de las obras. No se trata solo de levantar paredes, sino de asegurar que cada barrio cuente con los servicios esenciales terminados antes de que las familias reciban sus llaves. En este sentido, la reactivación de la obra pública habitacional aparece como el gran motor para este 2026, apostando a que el flujo de fondos no se corte para cumplir con los plazos que ya están pactados con las constructoras locales.
Para los próximos meses, se espera que el IPV confirme cuáles serán los departamentos que seguirán en la lista de adjudicaciones. El criterio será estrictamente técnico, siguiendo el orden de finalización de las unidades. Además, las autoridades recordaron que cada proceso de entrega viene acompañado de un control social riguroso, para garantizar que cada casa llegue realmente a quien cumple con todos los requisitos legales, manteniendo la transparencia en una de las gestiones más sensibles y esperadas por la comunidad sanjuanina.







