Gabriel Adrián Molina fue condenado a tres años de prisión en suspenso tras admitir que amenazó de muerte a su pareja con un cuchillo de carnicero y le confesó haber buscado en internet qué pena le darían si la mataba. El juez Eugenio Barbera dispuso la colocación de una tobillera geolocalizada para el agresor y un receptor para la víctima que emitirá alertas automáticas ante cualquier acercamiento.
El reciente y trágico femicidio de Gema Álvarez reavivó de manera urgente la discusión social y judicial en San Juan sobre la eficacia de las medidas de protección a las víctimas de violencia intrafamiliar. En ese marco, una histórica sentencia dictada en el Fuero de Flagrancia sienta un valioso precedente en la provincia al incorporar, por primera vez en este sistema de juzgamiento rápido, un mecanismo de monitoreo tecnológico dual en tiempo real.
El fallo recayó sobre Gabriel Adrián Molina, quien admitió su culpabilidad en un juicio abreviado por el delito de amenazas coactivas agravadas tras un grave hecho ocurrido la noche del domingo 2 de agosto en una vivienda de Rivadavia. Durante una discusión desencadenada por celos, Molina tomó del cabello a la mujer y le lanzó una aterradora frase: «Decime la verdad, te estoy dando la oportunidad, porque si me entero te voy a matar. Ya estuve buscando por Internet la pena que me pueden dar si te mato».
Tecnología para evitar más víctimas, exclusión y prisión preventiva activa
Minutos después de la primera agresión, la víctima encontró al imputado en el quincho junto a una computadora y un cuchillo tipo carnicero sobre la mesa, sobre el cual posó la mano para reiterarle que la asesinaría si no le permitía revisar su celular. La mujer logró escapar hacia la finca de una vecina y dio aviso al 911, lo que permitió a efectivos de la Comisaría 13ª aprehender al sospechoso en el lugar.
Atento a la gravedad del cuadro y a la necesidad de garantizar un resguardo efectivo a la denunciante, el juez Eugenio Barbera —a instancias del fiscal Fernando Bonomo y la ayudante fiscal Lucía Escudero— homologó la pena de 3 años de prisión condicional e impuso una perimetral de 300 metros, la exclusión del hogar y la implementación inédita del dispositivo dual de rastreo GPS. Este sistema conecta la tobillera del condenado con un terminal que lleva la víctima, disparando una alarma automática e inmediata a las fuerzas de seguridad si Molina vulnera el radio de exclusión. Además, la Justicia dispuso que el agresor continúe detenido en una celda hasta que se concrete formalmente la colocación del equipo electrónico.








