Con una actuación estelar de Nicolás Laméndola, autor de dos goles y dos asistencias, el «Decano» aplastó al «Rojo» y avanzó a cuartos de final. En el equipo de Avellaneda fallo un penal Santiago Montiel y el DT Gustavo Quinteros admitió sentir «vergüenza» tras la dura derrota.
Independiente sufrió una de las noches más oscuras de su historia reciente en la Copa Argentina al caer goleado por 4 a 0 ante Atlético Tucumán en el Estadio Marcelo Bielsa de Rosario. El conjunto tucumano, dirigido por Julio César Falcioni, aprovechó las graves falencias defensivas y la fragilidad anímica de su rival para sellar una clasificación inapelable a los cuartos de final del certamen.
La gran figura de la cancha fue el tucumano Nicolás Laméndola, quien firmó una noche inolvidable al convertir dos goles uno de ellos con un disparo al ángulo tras desbordar desde el vértice del área y brindar las asistencias para los tantos restantes marcados por Manuel Brando y Franco Nicola. El quiebre del partido ocurrió a los 28 minutos del primer tiempo, cuando con el marcador 0-0, el atacante de Independiente Santiago Montiel estrelló un tiro penal en el poste izquierdo. A partir de allí, el «Rojo» se derrumbó futbolísticamente.
El encuentro estuvo marcado además por las decisiones tácticas del entrenador Gustavo Quinteros, quien propició el debut del arquero uruguayo Santiago Mele en lugar de Rodrigo Rey, en una noche fatídica para la última línea de Avellaneda. Tras la abultada caída que lo dejó sin chances en el torneo integrador, Quinteros habló en conferencia de prensa: «Me da vergüenza, siento mucha tristeza y asumo la parte de responsabilidad que me corresponde. No tuvimos ni el carácter ni la personalidad para revertir lo que nos pasó».








