La Policía de San Juan puso en marcha un esquema operativo integral para la utilización de armas de baja letalidad en toda la provincia. A través de la Dirección de Operaciones Policiales D-3, se reorganizó el despliegue de 35 dispositivos Taser y se concluyó la formación de 120 uniformados asignados a distintos turnos de guardia.
Distribución estratégica en guardias y puntos clave
El jefe de Operaciones D-3, Pablo Torres, explicó que los efectivos fueron distribuidos de manera estratégica para asegurar presencia y disponibilidad del equipamiento durante las 24 horas en todos los puntos cardinales del territorio provincial. Las jornadas de capacitación se desarrollaron en grupos reducidos de 20 policías para profundizar en la precisión técnica, protocolos de intervención y normativas de empleo seguro.
Identificación de municiones y protocolo de descarga
En cuanto al equipamiento, se detalló la utilización de tres tipos de cartuchos diferenciados por color: los rojos, sin carga y destinados a pruebas funcionales del arma; los celestes con punta de velcro, orientados exclusivamente a prácticas de entrenamiento; y los de punta negra, que contienen los elementos activos para la intervención en la vía pública. El sistema genera una descarga diseñada para inmovilizar a un agresor durante aproximadamente cinco segundos, permitiendo su aprehensión inmediata sin causar daños letales.








