La Policía de San Juan profundiza la incorporación de dispositivos de electrochoque no letales para tareas de prevención y patrullaje urbano. Especialistas detallan el impacto neurofisiológico de las descargas y el estricto protocolo de formación técnica que atraviesan los efectivos antes de salir a la calle.
El Gobierno provincial y la Policía de San Juan continúan con el despliegue del equipamiento táctico no letal mediante la incorporación de más pistolas Taser para el personal de calle y divisiones especiales. La iniciativa busca ofrecer a las fuerzas de seguridad una herramienta intermedia para neutralizar situaciones de peligro inminente y agresiones violentas sin recurrir al uso de armas de fuego letales.
El plan contempla un intensivo programa de instrucción teórica, táctica y médica para que los uniformados conozcan al detalle tanto el funcionamiento técnico como los efectos físicos que estas armas producen en el organismo humano.
Funcionamiento en el organismo, protocolos y capacitación técnica
El uso de los dispositivos de electrochoque se rige bajo normativas específicas y un entrenamiento exhaustivo:
- Efecto neurofisiológico: La pistola Taser dispara dos dardos conectados por cables que transmiten pulsos eléctricos de alto voltaje y bajo amperaje. Esta descarga interrumpe momentáneamente el sistema nervioso motor y provoca una contracción muscular involuntaria inmediata, inmovilizando al agresor durante unos segundos sin generar lesiones permanentes ni daño cardíaco en personas sanas.
- Plan de instrucción policial: Los agentes seleccionados realizan prácticas de tiro táctico, simulaciones de escenarios reales de crisis, evaluación de distancias efectivas y pruebas de estrés para discernir en qué momentos aplicar la fuerza gradual.
- Registro y trazabilidad: Cada dispositivo cuenta con sistemas de memoria interna que registran la hora, duración y cantidad de descargas emitidas, sumado al uso de cámaras corporales (bodycams) que documentan el procedimiento de principio a fin para garantizar la transparencia operativa.
- Uso gradual de la fuerza: El protocolo establece que las Taser deben utilizarse como recurso preventivo disuasivo frente a personas armadas con elementos cortantes o en estados de alteración violenta que pongan en riesgo a terceros o a los propios efectivos.








