Los registros oficiales del INDEC a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejaron un avance general del 1,9% interanual entre enero y junio. No obstante, el balance evidenció una profunda disparidad: mientras la pesca (+34,1%), la minería e hidrocarburos (+14,4%) y el agro (+9,9%) traccionaron con cifras récord de exportación, la industria manufacturera (-1,9%) y el comercio (-1,2%) sintieron el impacto de la apertura de importaciones y la debilidad del consumo interno.
El desempeño de la actividad productiva en la República Argentina durante la primera mitad de 2026 dejó en evidencia un escenario económico claramente fragmentado y funcionando a «dos velocidades». Según se desprende del análisis semestral del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el nivel general acumuló un incremento del 1,9% respecto a igual período de 2025, aunque con marcados contrastes estructurales entre las distintas ramas productivas.
En el pelotón de avanzada se ubicaron los sectores vinculados a la explotación de recursos naturales y a la inserción en el mercado global. La pesca se consagró como la actividad de mayor expansión con un salto del 34,1%, empujada por exportaciones que superaron los USD 1.000 millones en los primeros cinco meses del año. En segundo término, la explotación de minas y canteras anotó un alza del 14,4%, apalancada por los sucesivos récords de extracción en el yacimiento de Vaca Muerta —con una producción nacional de crudo que alcanzó los 914.900 barriles diarios en junio y un superávit de la balanza comercial energética superior a los USD 5.000 millones en el semestre—. El podio lo completó el sector agropecuario (+9,9%), sustentado en la solidez de la última campaña agrícola.
En un escalón intermedio con variaciones positivas moderadas se posicionaron la intermediación financiera (+5,6%), hoteles y restaurantes (+2,7%), la construcción (+2,2% al compás de la reactivación de la obra privada), electricidad, gas y agua (+1,8%) y transporte y comunicaciones (+1,8%). Con subas marginales concluyeron el sector inmobiliario (+0,7%) y los servicios de salud (+0,6%), mientras que el área educativa se mantuvo neutra (0%).
En contrapartida, las actividades atadas a la demanda doméstica y a la producción fabril tradicional experimentaron un retroceso. El sector más golpeado fue la industria manufacturera, que acumuló una caída del 1,9% en el semestre, castigada de forma severa en rubros como el textil y el automotriz debido a la mayor competencia por la apertura importadora y la retracción de la capacidad de compra de las familias. Asimismo, la administración pública se contrajo un 1,4% en el marco del ajuste del gasto estatal, y el comercio mayorista y minorista anotó una baja del 1,2%, reflejando las dificultades que atraviesan los comercios de cercanía para sostener sus niveles de venta.








