La obra desarrollada por el Gobierno provincial a través de la Dirección de Recursos Energéticos contempla más de 9 kilómetros de líneas de media y baja tensión para conectar puestos aislados. Con la mitad de las conexiones ya activas, los pobladores dejan atrás los candiles y la dependencia de paneles solares para incorporar heladeras, herramientas y proyectar la llegada de fibra óptica y turismo rural.
Un avance histórico y de profundo contenido social comenzó a concretarse en las alturas de las Sierras de Chávez y Elizondo, en el corazón del departamento Valle Fértil, donde la red de energía eléctrica continua está llegando por primera vez a 16 puestos rurales. La obra, ejecutada por el Gobierno de San Juan a través del Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía mediante la Dirección de Recursos Energéticos (DRE), ya alcanzó un avance clave: el 50% de las familias beneficiarias cuenta con el servicio en funcionamiento en sus hogares.


El proyecto representa un verdadero desafío logístico y de ingeniería debido a la complejidad del terreno escarpado y las grandes distancias entre viviendas. El tendido se despliega a partir de la línea troncal que vincula Villa San Agustín con las escuelas albergue Hernando de Magallanes y Marcos Gómez Narváez, derivando en cinco ramales de distribución que suman más de 9 kilómetros de líneas de media y baja tensión, junto con la instalación de transformadores y puestos de medición domiciliarios.
La llegada de potencia constante marca un antes y un después en la rutina cotidiana de las familias serranas, que dependían de lámparas a kerosén o sistemas fotovoltaicos limitados por las condiciones climáticas. El suministro continuo permite el uso de heladeras, freezers para la conservación segura de alimentos, lavarropas, herramientas eléctricas de trabajo y mejores condiciones para la educación de los niños. Además, la infraestructura instalada servirá de base técnica para que la empresa San Juan Innova extienda la conectividad de internet por fibra óptica a través del mismo tendido.

La obra también generó un impacto económico directo en la comunidad: jóvenes de la propia zona fueron contratados para los trabajos de montaje en sus propios puestos y viviendas familiares, mientras que los vecinos fortalecieron emprendimientos gastronómicos y de hospedaje rural al brindar servicios de alojamiento y comida a las cuadrillas operativas. Los trabajos continúan de manera ininterrumpida para completar la electrificación de los 16 puestos estipulados, garantizando arraigo e integración territorial para las comunidades más alejadas de la provincia.






