Tras haber alcanzado un récord de 70.000 toneladas anuales exportadas hace dos décadas, el sector apenas coloca entre 2.000 y 5.000 toneladas por año. El Gobierno provincial y la Cámara de Comercio Exterior articulan un plan junto a gigantes globales de la genética vitícola para reconvertir varietales bajo estricta seguridad jurídica y licencias de calidad internacional.
La provincia de San Juan inició un ambicioso camino de recuperación productiva con el objetivo de devolverle el protagonismo a uno de sus sectores históricos más castigados: la uva de mesa para consumo en fresco. Tras dos décadas de un declive pronunciado que redujo las exportaciones de 70.000 toneladas anuales a un piso de entre 2.000 y 5.000 toneladas, el Gobierno de San Juan y los productores locales pusieron en marcha un plan estratégico para reinsertar la producción sanjuanina en los mercados más exigentes del mundo.
El gobernador Marcelo Orrego confirmó el interés de firmas líderes mundiales en genética y desarrollo vegetal para trabajar en la plaza local, entre las que se perfilan gigantes como Sun World y Bloom Fresh. El ministro de Producción, Gustavo Fernández, remarcó que el objetivo central apunta a brindar previsibilidad, confianza y seguridad jurídica para que la provincia acceda a las variedades modernas patentadas que hoy demanda el consumo global bajo sistemas formales de licencias.

Desde la Cámara de Comercio Exterior de San Juan (Cacex), su presidente Antonio Giménez celebró la iniciativa público-privada pero remarcó la necesidad de ser prudentes con los tiempos de desarrollo. La reconversión varietal exige inversiones de entre 20.000 y 30.000 dólares por hectárea, sumado al pago de regalías y un esquema de trabajo de al menos cinco años para que los nuevos parrales alcancen plena producción comercial. La meta apunta a conformar un consorcio exportador que garantice el cumplimiento de contratos y posicione nuevamente al sol y a la tierra sanjuanina en las góndolas internacionales.




