El balance de la actividad en las terminales del país reflejó el impacto de las adecuaciones de stock, paradas de planta y el reacomodamiento del mercado interno frente a los costos. Sin embargo, el último mes del periodo cortó la racha negativa y mostró un repunte productivo impulsado por las exportaciones.
La producción nacional de automotores transita un momento de contrastes económicos marcados por la reconfiguración del mercado. De acuerdo con el último balance del sector fabril, la fabricación de vehículos registró una contracción acumulada cercana al 7% durante el primer semestre del año en la comparación interanual, afectada por ajustes de stock, suspensiones programadas y un menor dinamismo en las ventas internas.
No obstante el saldo semestral en terreno negativo, el informe arrojó una pauta de reactivación al registrar una mejora mensual durante junio. Esta suba sugiere que la actividad habría encontrado un piso de desaceleración, traccionada principalmente por un leve incremento en el patentamiento de unidades cero kilómetro y una mayor fluidez en los despachos hacia los mercados de exportación.
El sector autopartista y los proveedores directos siguen de cerca esta incipiente recuperación con la expectativa de sostener los puestos laborales de la industria manufacturera. De cara a la segunda mitad del año, las automotrices apuestan a la estabilización macroeconómica y al despliegue de mejores líneas de financiamiento para reactivar la demanda doméstica y compensar los meses de menor actividad.







