El delantero cordobés acusó una «indisposición» en la vuelta a las prácticas en Majadahonda luego del empate ante Villarreal. En medio de las versiones sobre su deseo de emigrar a Barcelona, la dirigencia colchonera rechazó una propuesta millonaria del club culé, mientras que el atacante descartó una salida a la Premier League.
El clima en el Atlético de Madrid alcanzó su punto máximo de tensión en torno a la figura de Julián Álvarez. Este miércoles, en el regreso a los entrenamientos en el Centro Deportivo de Majadahonda tras el receso posterior al empate 2-2 frente a Villarreal, el delantero de la Selección Argentina no formó parte de la práctica. Desde la institución rojiblanca informaron que la ausencia del futbolista de Calchín se debió a un cuadro de «indisposición», aunque el episodio se da en un contexto de evidente rispidez con la parcialidad colchonera.
El pasado fin de semana, en lo que significó su reincorporación formal a la competencia tras disputar la Copa del Mundo, la Araña ingresó a los 66 minutos de juego en el estadio Cívitas Metropolitano y fue recibido con notorios silbidos y desaprobación desde las tribunas debido a sus intenciones de forzar un traspaso al FC Barcelona.
El futuro del ex-River, quien mantiene contrato firmado con el club madrileño hasta junio de 2030, continúa siendo una incógnita en el cierre del mercado. Por un lado, la dirigencia encabezada por Enrique Cerezo se mantiene inflexible en su postura de no negociarlo con el Barcelona, habiendo desestimado una propuesta de 100 millones de euros. En contrapartida, si bien el Atlético contempló una alternativa de venta hacia el Arsenal de Inglaterra, el propio jugador manifestó su negativa a volver a residir en Gran Bretaña. A pesar de este panorama incierto, el cuerpo técnico confía en contar con el delantero para el compromiso del próximo sábado frente al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán.








